ZARAGOZA 25 May. (EUROPA PRESS) -
El esplendor de la Zaragoza renacentista y del Patio de la Infanta ambientan la última novela de Magdalena Lasala, 'La casa de los dioses de alabastro' (Ediciones Martínez Roca), con la que la autora hace un homenaje a su ciudad y pretende recuperar "la memoria perdida" de la que era llamada "la Florencia de occidente".
Lasala ha relatado, en declaraciones a Europa Press, que aquella fue una etapa histórica en la que Zaragoza era "rica económica, política e intelectualmente" y cuyo símbolo todavía vivo es el Patio de la Infanta, lo único que se conserva de la Casa Zaporta y que desde 1981 está ubicado en la sede central de Ibercaja, entidad de la que la escritora es responsable del programa de Educación y Cultura.
Al respecto, ha comentado que "dudé mucho" sobre si centrar la historia en el Patio de la Infanta "porque mis dos profesiones son independientes, pero, al final, después de años de investigar sobre él y de albergar esta novela, me he decidido porque supone encontrar el nexo de unión de mi dualidad y estoy muy contenta".
Asimismo, ha explicado que su editorial le había pedido una obra sobre Zaragoza, ya que ha situado otras en ciudades como Florencia, Córdoba o Granada, pero, "al ser tu casa es más difícil", ha reconocido, para desear que este libro descubra al lector una ciudad que durante el Renacimiento poseyó hasta 200 casas palaciegas y tuvo la influencia intelectual de los eruditos que acompañaban a Carlos I, que "estableció en un par de periodos su Corte" en esta ciudad.
Como la obra narra, "la Inquisición se cebó contra los intelectuales de Zaragoza porque en aquí hubo un foco de 'Erasmismo', una de las corrientes críticas con el cristianismo". Además de dar a conocer esta época histórica de la ciudad y de España, la autora espera contribuir a la difusión del Patio de la Infanta, "llamado el espejo del esplendor de los palacios zaragozanos", que está "lleno de misterios y seducción".
REGALO DE BODAS
La escritora ha opinado que todavía muchas personas tienen que conocer este espacio, el patio central de la casa que mandó construir Gabriel Zaporta, tesorero del rey Carlos I y uno de los hombres más ricos de la Corona de Aragón y del reino español, como regalo de bodas a su segunda esposa, Sabina.
Se desconoce quién fue el escultor del patio, donde se dan cita símbolos de astrología, alquimia, claves secretas hebraicas, "esculturas que no sabemos de dónde proceden y qué significado tienen", que son un canto al amor, a la monarquía, pero que "también contiene iconografía fantástica, que casi recuerda la cultura mesopotámica".
A su entender, "por más que esté basada en libros de la época y en modas italianas, hay un añadido personal" y refleja que el escultor "obró con libertad". El patio incluye la carta astral del día de la boda de Gabriel y Sabina, el 3 de junio de 1549, así como columnas que representan planetas, arcos que reflejan las virtudes y los vicios y representaciones humanas, mitológicas y divinas.
Lalasa ha apuntado que "hay hasta siete posibles interpretaciones y estoy segura de que es toda una clave iniciática", para recordar que sus primeros propietarios proceden de familias de judeoconversos, y tenían una parte relacionada "con lo oculto, el silencio, las apariencias".
TRAMA
La novela cuenta, en sus cerca 450 páginas, de la historia de la familia Zaporta a partir del nacimiento de Leonor, la tercera hija del matrimonio de Gabriel y Sabina. Esta última llama de Valencia a su sobrina Brianda de Santángel, para que sea su institutriz "y le transmita todo el orgullo del apellido Santángel", ha señalado Lasala.
La novela se narra a través de tres voces, la de Brianda, la de Perla de Zaragoza, criada morisca y amiga personal de Sabina, amante de Jabir, el escultor ficticio del Patio de la Infanta, que recoge en un libro profecías sobre Zaragoza, la Casa Zaporta y sobre los miembros de esta familia, y una tercera voz que se descubre al final de la novela.
"Todas las vidas de los seres que habitan la casa se van entretejiendo en una trama que se descubre al final y que tiene que ver con Zaragoza", ha agregado la autora. Personajes reales como Gabriel y su hermano Luis, Sabina, Miguel de Violante, Jerónimo Zurita y Gaspar Lax aparecen en la historia junto con otros ficticios, como Perla, Jabir y Brianda.
HISTORIA DEL PATIO
La Casa Zaporta estaba ubicada en la actual Calle San Jorge de Zaragoza, donde ahora hay una oficina de Ibercaja. El Callejón Zaporta rememora este edificio, que se mandó derruir en 1903, tras sufrir dos incendios, y del que sólo se conserva el Patio de la Infanta, que Ibercaja adquirió en 1913. El patio recibe su nombre porque allí vivió la Infanta Teresa de Vallabriga.
Según ha precisado la autora, "ninguno de los tres hijos del matrimonio entre Gabriel y Sabina les sobrevivió por lo que heredó su casa el primogénito del primer matrimonio de él, Luis Zaporta".
No obstante, también éste murió pronto y la herencia pasó a su hija, de 6 años, Jerónima Zaporta, que tampoco tuvo hijos, "momento en el que la casa comenzó un destino errático; ella se la vendió a un hermanastro y va pasando de mano en mano para caer en la desidia y demolerse en 1903", ha concluido la autora.