La indumentaria tradicional aragonesa se prepara para volver a vestir las calles en las Fiestas del Pilar

San Jorge Indumentarias Regionales mantiene desde 1980 un negocio familiar especializado en trajes de las tres provincias

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San Jorge Indumentarias Regionales prepara estos días los últimos encargos y atiende la demanda de tejidos y complementos de cara a las Fiestas del Pilar, en su establecimiento de Zaragoza. - EUROPA PRESS
Europa Press Aragón
Actualizado: sábado, 26 septiembre 2026 10:17

ZARAGOZA, 26 Sep. (EUROPA PRESS) -

El traje tradicional aragonés volverá a tomar las calles de Zaragoza con motivo de las Fiestas del Pilar y, detrás de cada falda, mantón, chaleco o camisa, hay también un oficio que combina tradición y adaptación. En San Jorge Indumentarias Regionales, negocio familiar abierto desde 1980, estas semanas suponen el tramo más intenso del año, con el taller centrado en terminar encargos y la tienda atendiendo la alta demanda de complementos y entregas.

La historia de San Jorge comenzó con dos hermanas dedicadas a la costura y vinculadas a una tradición familiar transmitida entre generaciones. "Somos de tradición costurera", ha explicado Natalia Arbués Fandos en una entrevista concedida a Europa Press, quien ha recordado que su abuela ya confeccionaba ropa para la familia. Con el paso de los años, aquel aprendizaje se convirtió en un negocio especializado en indumentaria regional aragonesa.

La tienda ha mantenido su línea de trabajo, aunque ha incorporado herramientas que permiten reproducir con mayor precisión tejidos y diseños. Entre las novedades destaca el uso de máquinas de bordado con software y la digitalización de tejidos, recursos que facilitan recuperar estampados y aproximarse a los modelos históricos.

"Nos hemos acercado más al folclore" gracias a la tecnología, ha revelado Arbués, que ha remarcado que los conocimientos sobre tejidos y estampados ya existían cuando comenzaron. La diferencia actual está en los medios disponibles para replicar con la mayor exactitud piezas antiguas y trabajar con una colección propia de prendas históricas.

San Jorge confecciona trajes regionales de Aragón de las tres provincias y de distintas zonas, incluidas las del Pirineo, como Ansó o Gistaín. El cliente que llega a la tienda parte de sus necesidades y recibe asesoramiento sobre el tipo de traje, tejidos y posibilidades antes de fijar un presupuesto.

Una vez elegido el modelo y acordado el presupuesto, llega la selección de telas, las medidas y las sucesivas pruebas. La tienda ha mecanizado parte del proceso y utiliza herramientas informáticas para mantener controlado el trabajo y evitar desajustes. El resultado busca conjugar el conocimiento tradicional en la confección con una organización adaptada a las necesidades actuales.

Además de los trajes de vestir, los de diario tiene un peso importante en la actividad del negocio. Las diferencias de precio de los tejidos hacen que el coste pueda variar de forma considerable: hay telas desde unos 19 euros el metro y otras, especialmente determinadas sedas, que pueden alcanzar entre 50 y 120 euros.

EL SPRINT ANTES DEL PILAR

De cara a las próximas Fiestas del pilar, el negocio afronta el "sprint final". El trabajo se concentra tanto en el taller como en el mostrador, ya que las mismas personas que confeccionan las prendas atienden a los clientes. En estos días se mezclan las pruebas y entregas de trajes encargados durante todo el año con la venta d complementos.

Medias, zapatos, pendientes y otros accesorios son algunas de las compras de última hora. Arbués ha remarcado que, aunque cada vez hay más clientes que adelantan sus encargos antes del verano para evitar las prisas, muchos esperan hasta fechas próximas a las fiestas para ajustar las prendas a sus medidas.

En este sentido, el verano introduce una dificultad añadida para la confección a medida. Los cambios de peso durante las vacaciones pueden obligar a apurar las pruebas y los ajustes. Por eso, las semanas previas al Pilar concentran una parte especialmente intensa del trabajo de taller.

Por otro lado, frente a la idea de que cada año existe una moda concreta, en San Jorge defienden que el traje regional no debería entenderse como una prenda sometida a tendencias. Su objetivo es recuperar y reproducir modelos vinculados a una tradición concreta, aunque la demanda sí refleja la situación económica de las familias.

Arbués ha incidido en que, cuando las familias cuentan con mayor capacidad de gasto, pueden optar por tejidos y prendas de mayor coste. Cuando el presupuesto es más ajustado, ganas peso los trajes de diario o las opciones más económicas. En cualquier caso, ha remarcado un elemento fundamental: la gente sigue vistiéndose de aragonesa.

UNA TRADICIÓN QUE SE TRANSMITE

Ese interés también se percibe en personas que comienzan a vestirse por primera vez. Prestar un traje entre amigos o familiares puede servir como puerta de entrada: alguien prueba la experiencia, participa en una ofrenda y después decide encargar su propio conjunto. "Si te pica el mundo del traje regional es complicado luego librarse de la picadura", ha resumido la responsable.

Los precios dependen sobre todo de los tejidos, la cantidad de material y los complementos. En una falda de mujer pueden utilizarse tres metros y medio de tela o incluso más, por lo que la diferencia entre un tejido económico y otro de alta gama tiene un efecto directo sobre el presupuesto final.

A ello se suma la joyería y el resto de accesorios. No existe la obligación de incorporar piezas especialmente costosas, y la cantidad de complementos responde también a las posibilidades y preferencias de cada persona. La tienda ofrece desde piezas más sencillas hasta conjuntos de mayor elaboración.

Los estampados y colores tampoco tienen, según la experiencia de la tienda, un significado cerrado que permita identificar por sí solo el estado civil o la situación de una mujer. Sí existen determinados colores que aparecen con mayor frecuencia en algunas piezas, como los rojos y amarillos en los refajos, pero Arbués cuestiona que pueda atribuirse un significado concreto a cada tonalidad.

La propia indumentaria refleja además la vida cotidiana de quienes la llevaban. En los trajes de diario predominaban soluciones prácticas, con faldas de algodón y delantales que podían lavarse con mayor facilidad. Los colores oscuros ayudaban a disimular la suciedad, mientras que para vestir se recurría a tonos más claros y prendas de mayor calidad.

En el caso de los hombres, la estructura diferenciaba entre prendas de diario y de vestir. Camisas, chalecos, blusones y chaquetas componían diferentes combinaciones, con tejidos y acabados adaptados a la ocasión. Y aunque tradicionalmente sean menos visibles en las tiendas de indumentaria, cada vez más hombres terminan incorporándose a esa tradición, especialmente cuando participan en la ofrenda.

La demanda no se limita solo al Pilar. La tienda trabaja todo el año con personas que necesitan indumentaria para otras celebraciones y actos relacionados con la tradición aragonesa, aunque estas semanas concentran un una parte especialmente importante de la actividad. También la incorporación de nuevos clientes, mantiene viva la demanda: en muchos casos, comenzar con un traje prestado para participar en una ofrenda acaba llevando después a encargar un conjunto propio.

Con las Fiestas del Pilar a las puertas, San Jorge afronta ahora las semanas de mayor actividad del año, entre las últimas pruebas y entregas de los encargos y las compras de quienes ultiman sus complementos. Un movimiento que volverá a reflejarse en las calles de Zaragoza cuando miles de aragoneses se vistan de gala para celebrar las fiestas.

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