El portavoz del grupo de Medio Ambiente y Renovables, Ernesto Romeo. - MOVIMIENTO CIUDADANO TERUEL EXISTE
ZARAGOZA 16 Feb. (EUROPA PRESS) -
Teruel Existe critica que el INAGA se comporta como "una apisonadora" autorizando el 96% de los expedientes de renovables en Aragón, incluso un 86% de los proyectos en los que reconocen afecciones críticas y severas".
Es la conclusión que obtiene el grupo de Energía y Medio Ambiente del Movimiento ciudadano Teruel Existe en el informe técnico sobre la tramitación ambiental de proyectos de energías renovables en Aragón, que analiza 582 expedientes ambientales tramitados por el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) desde 2016 hasta 2025, correspondientes fundamentalmente a proyectos de energías renovables
Son todos los expedientes desde 2016, "durante las 3 legislaturas últimas, con el PSOE y el cuatripartito, y con el PP y sus socios, en todas con el PAR en el Gobierno", según ha recordado el portavoz del grupo, Ernesto Romeo, quien ha aclarado que el informe se basa exclusivamente en el contenido de la documentación administrativa analizada y no se incorporan hechos externos ni valoraciones ajenas.
Para Teruel Existe "es la propia documentación administrativa la que evidencia una flexibilidad estructural en la aplicación de la normativa ambiental, más orientada a gestionar daños que a prevenirlos, lo que explicaría un encaje político-económico muy por encima del técnico".
Del total de 582 expedientes estudiados, ha indicado Romeo, "tan sólo 23 (el 3,9%) se calificaron como desfavorables e incompatibles con la conservación del medio natural, aprobando el 96% de los proyectos de renovables, prácticamente todos".
A ello ha añadido que han localizado 165 expedientes en los que aparecen "con claridad" recogidos y reconocidos por el propio INAGA "impactos graves, sinérgicos, críticos e incluso severos", de los cuales el 86% obtuvieron finalmente DIA favorable (142).
Para TE este análisis revela "un modelo de aprobación forzada, en el que el daño no se evita, sino que en todo caso se compensa con 'tiritas', aun cuando la pérdida ambiental pueda llegar a ser irreversible".
UN PATRÓN "PERMISIVO Y DIRIGIDO A LA APROBACIÓN"
Romeo ha alertado de que "se puede identificar una dinámica administrativa estructural que pasa por la reiteración de impactos severos y daños incluso irrecuperables, el uso extensivo del condicionado frente al principio de precaución, la fragmentación sistemática de proyectos, la evaluación ambiental actuando como instrumento de encaje y la orientación a gestionar los daños, más que a prevenirlos".
Consideran que el resultado es una gestión de mínimos donde los proyectos se recortan, encarecen y condicionan hasta dejar de ser jurídicamente "inasumibles", lo que supone, "una transformación profunda del territorio aragonés de la que los aragoneses deben ser conscientes, porque lo contrario sería taparse los ojos".
Un "patrón administrativo" en el que aprecia "la prevalencia de Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) favorables, compatibles o condicionadas, incluso en contextos de impactos severos o muy severos". También identifican una gestión de riesgo ambiental realizada "mediante condicionantes, planes de vigilancia y medidas futuras, en lugar de mediante decisiones preventivas basadas en la exclusión territorial o la inviabilidad ambiental".
A ello suman una "aplicación formalista" de instrumentos clave de la evaluación ambiental. Así, critican el uso de la figura del "interés autonómico", una "apisonadora administrativa", porque "no sólo acelera los plazos, sino que ejerce una presión implícita sobre el órgano evaluador, recurriendo al criterio del beneficio económico y laboral frente a la creciente pérdida de naturalidad y valor paisajístico, como si el patrimonio natural fuera un bien canjeable por puestos de trabajo temporales".
Así, ha lamentado, la evaluación de impacto ambiental es "un mero trámite de validación en lugar de un proceso de prevención real".
"Los promotores llegan a afirmar que la administración está obligada a resolver de forma inmediata ante el riesgo de pérdida económica".
Además, también apuntan la "fragmentación artificiosa y evaluación en aislamiento", para permanecer bajo competencia autonómica, "que les aprueba casi todo, disimular su impacto acumulativo y engañar burdamente a la sociedad".
También aprecian que se haya ignorado la Zonificación Ambiental del MITECO; "deficiencias" en el análisis de efectos acumulativos y sinérgicos, "inconcreciones y falta de rigor documental", así como lo que estiman como "errores graves" como la omisión de especies en peligro, falta de valoración de riesgos sísmicos reales.
Valoran como graves las inconsistencias en la protección de la biodiversidad y aplicación desigual del principio de cautela. Y es que, transmiten, "aunque se afirma que hay proyectos que no afectan directamente a la Red Natura 2000, muchos se ubican en sus límites inmediatos".
"La tramitación a menudo ignora que el proyecto compromete la conectividad ecológica entre diferentes ZEPA o ZEC, convirtiendo estos espacios protegidos en islas rodeadas de infraestructuras industriales".
La figura de la hibridación se está utilizando para implantar plantas solares en poligonales de parques eólicos ya existentes o viceversa, y en muchos casos, ya se ubican en zonas de máxima sensibilidad ambiental o áreas críticas para especies protegidas.
Por otra parte, numerosos expedientes ponen de manifiesto una tensión estructural entre la implantación de infraestructuras energéticas y el planeamiento territorial, municipal y sectorial, recogiendo muchos expedientes la oposición expresa de ayuntamientos por saturación del territorio, afección paisajística o incompatibilidad con proyectos de desarrollo local, advertencias técnicas de la Dirección General de Ordenación del Territorio y del Consejo de Ordenación del Territorio de Aragón o conflictos con otros usos del suelo, como agricultura de regadío, minería o planeamiento urbanístico vigente.
Para Teruel Existe, el "trámite de audiencia" se ha convertido en una "fase de negociación técnica para que los promotores introduzcan cambios relevantes con los que evitar la DIA desfavorable, y así aprobar todo después".
Romeo explica que "cualquier modificación que altere las afecciones ambientales evaluadas debería implicar una nueva evaluación, porque así lo marca la ley."
En algunos casos recientes se observa una DIA favorable a efectos prácticos pero de dudosa legalidad, mediante el uso de la fórmula "podrá resultar/ resultará compatible". "Se trataría de una DIA a futuro que no evalúa realmente el proyecto contenido en el expediente, pero que sirve al promotor para cumplir con el hito nº2 correspondiente de obtención de DIA favorable en plazo".
Se asume como axioma que la producción de energía renovable, por su contribución a la lucha contra el cambio climático, prevalece automáticamente sobre la conservación del territorio, "olvidando que la conservación de la biodiversidad es clave para frenar la emergencia climática."
Además, señalan la existencia de una contradicción interna entre la evaluación técnica y la resolución administrativa final. Se reconocen impactos severos y una pérdida progresiva de naturalidad del paisaje y de ecosistemas naturales, pero el INAGA no lo interpreta como límite infranqueable, sino como un problema a gestionar mediante condicionantes. El concepto operativo no es "impacto inasumible", sino "impacto compatible bajo condiciones extremas", por lo que no se traducen en DIAs desfavorables.
El Plan de Vigilancia Ambiental (PVA) actúa como un mecanismo de aplazamiento de decisiones críticas, por lo que se aprueba el proyecto y se fía el control a la fase de explotación, lo que supone "poner la zorra a vigilar el gallinero, ya que sabemos como avisan antes para recoger las aves muertas y ocultarlas".