19 de febrero de 2020
 

El especialista asturiano Pedro Prada defiende la braquiterapia para el cáncer de próstata por ser menos invasivo

Actualizado 28/11/2007 20:07:52 CET

Expertos aseguran que la braquiterapia es el método "menos invasivo" para combatir el cáncer de prostata

MADRID/OVIEDO, 28 Nov. (EUROPA PRESS) -

Expertos asistentes a la 'IV Reunión de Usuarios de Semillas I-125 en Cáncer de Próstata', concluyeron recientemente que la braquiterapia, que consiste en introducir a través de agujas muy finas semillas radiactivas de 'Yodo-125' o de 'Paladio-103' directamente en la próstata, ha resultado ser el método "menos invasivo" para combatir el cáncer de próstata.

Según informó hoy el Círculo de Braquiterapia Prostática (CBP) en un comunicado, tras el intercambio de experiencias clínicas, los expertos corroboraron la eficacia y buenos resultados obtenidos en su aplicación en pacientes rigurosamente seleccionados.

"A raíz de la evolución de los 6.000 pacientes tratados en España con esta técnica en los últimos diez años, podemos afirmar que la braquiterapia consigue unos resultados francamente buenos a largo plazo en el control bioquímico de la enfermedad", declaró el miembro del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Central de Asturias, el doctor Pedro Prada. Además, "se ha detectado un bajo índice de complicaciones y proporciona una excelente calidad de vida al paciente", añadió.

Estas semillas emiten una radiactividad de baja energía a lo largo de un período que dura entre seis semanas y seis meses (en el caso del Yodo), reduciendo progresivamente su actividad. Se trata de un tratamiento ambulatorio, que no requiere de incisión quirúrgica, por lo que la estancia hospitalaria se reduce a 24-48 horas, aseguraron desde el CBP.

Tras diez años de aplicación en España, se han podido comprobar las ventajas a largo plazo de la braquiterapia. Entre ellas, se encuentra el mayor control oncológico que impide la reaparición de las células cancerígenas con el paso del tiempo, subrayaron. Se produce también un control mayor de los efectos secundarios frente a otras fórmulas más utilizadas hasta el momento para extirpar el cáncer, tales como la cirugía prostática, la hormonoterapia o la radiación externa.

Entre las consecuencias más habituales se encuentran la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria pero, debido a que las semillas actúan directamente en el tumor, no se lesionan los órganos que rodean la próstata, reduciendo al mínimo los efectos secundarios.