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OVIEDO 16 Mar. (EUROPA PRESS) -
Un estudio sobre el papel del ejercicio físico en adolescentes con cáncer se ha alzado este lunes con el primer puesto de los Premios Nacionales de Investigación Medicina del Deporte Fundación Cajastur que convoca la Universidad de Oviedo y que esta edición cumplen 27 años.
El trabajo, titulado 'Efectos del ejercicio físico supervisado sobre la función cardíaca y la capacidad funcional en adolescentes con cáncer durante el tratamiento intensivo: ensayo clínico aleatorizado multicéntrico', ha sido presentado por investigadores de los hospitales 12 de Octubre, La Paz, Gregorio Marañón, Niño Jesús, las universidades Europea y Miguel Hernández y la Fundación Aladina.
La investigación recuerda que los tratamientos oncológicos que incluyen quimioterapia y radioterapia se asocian con efectos adversos relevantes, secuelas que pueden limitar la autonomía y la calidad de vida. Así, los supervivientes de cáncer pediátrico presentan mayor riesgo de desarrollar obesidad, hipertensión, síndrome metabólico y alteraciones cardíacas en la edad adulta.
En estos pacientes los niveles de actividad física durante y tras el tratamiento suelen ser insuficientes, lo que suele derivar en comportamientos sedentarios con potencial impacto negativo sobre la salud cardiovascular a largo plazo.
Este trabajo demuestra que el ejercicio físico supervisado durante el tratamiento oncológico en adolescentes es una intervención segura y factible. Su incorporación temprana puede contribuir a modular la trayectoria cardiovascular y funcional, atenuar el desacondicionamiento físico y favorecer la capacidad funcional y los niveles de actividad física en una etapa especialmente vulnerable del proceso terapéutico. Estos hallazgos apoyan la integración del ejercicio físico supervisado como parte del abordaje integral del cáncer en la adolescencia.
Según ha informado la Universidad de Oviedo, la investigación se basó en realizar un ensayo clínico aleatorizado multicéntrico con 104 adolescentes de entre 12 y 19 años a los que se sometió a ejercicio multicomponente individualizado aeróbico, de fuerza y respiratorio. Los investigadores evaluaron la función cardíaca mediante ecocardiografía, además de otros muchos parámetros.
Esta investigación ha sido realizada en un trabajo colaborativo de cuatro hospitales, dos universidades y una fundación. Entre los firmantes, figura Carmen Fiuza Luces, del 12 de Octubre, y aparece, como coordinador, Rodrigo Yagüe Peñuelas, de la Universidad Europea de Madrid.
El segundo puesto ha correspondido al estudio titulado 'Nunca es tarde: Efectos del entrenamiento de fuerza sobre la potencia muscular, la calidad de vida, la discapacidad, la capacidad intrínseca y los biomarcadores sanguíneos en centenarios institucionalizados'.
Los autores aplicaron a los participantes un entrenamiento supervisado de fuerza dos veces por semana, durante doce semanas y evaluaron diferentes parámetros, indicadores de la calidad de vida y de salud al final de la intervención.
Los hallazgos demostraron que el entrenamiento mejora la potencia muscular, la movilidad, el autocuidado, las actividades habituales, el dolor/incomodidad y ansiedad/depresión. Los investigadores concluyen que el entrenamiento de fuerza, en determinadas condiciones, reduce de forma efectiva y segura la discapacidad mejorando la potencia muscular y la calidad de vida en centenarios institucionalizados.
Además, como se afirma en el título del estudio, el trabajo demuestra que nadie es demasiado mayor para beneficiarse del ejercicio, ni siquiera entre personas con una longevidad extrema.
Esta investigación ha sido presentada por investigadores de las universidades de Castilla-La Mancha, Zaragoza y Alcalá. El coordinador del trabajo es Ángel Buendía Romero de la Universidad de Castilla-La Mancha.
El jurado ha otorgado el tercer puesto al trabajo titulado 'Replanteando la recuperación tras la lesión de musculatura isquiotibial en el fútbol de élite: las métricas de velocidad relativa revelan déficits en la capacidad de sprint tras la vuelta a la competición'. Los autores de este trabajo monitorizaron a 327 futbolistas profesionales durante cinco temporadas y 87 de ellos sufrieron una lesión de la musculatura isquiotibial. Los investigadores midieron la velocidad de los deportistas durante los 14 partidos posteriores a la vuelta a la competición, comparándola con la velocidad en partidos antes de la lesión.
Las medidas de velocidad revelaron déficits claros en la vuelta a la competición. El trabajo concluye que las medidas tradicionales de recuperación inducen a una recuperación demasiado temprana, que podría contribuir a una elevada recurrencia de estas lesiones. Los investigadores proponen, por lo tanto, la incorporación de umbrales de velocidad individualizados en la monitorización de la vuelta a la competición.
Aparecen como autores de este trabajo investigadores de las universidades Miguel Hernández, Rey Juan Carlos, Granada, y de Laliga, el Elche Club de Fútbol, el Villarreal y el Fútbol Club Barcelona. Firma como coordinador del estudio Víctor Moreno Pérez, del Instituto Universitario de Investigación del Centro de Investigación del Deporte de la Universidad Miguel Hernández de Elche.