Publicado 25/02/2021 14:26CET

Más de 24.000 asturianos padecen fibrilación auricular no valvular causante de los ictus más graves

Archivo - La fibrilación auricular.
Archivo - La fibrilación auricular. - GETTY - Archivo

OVIEDO, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un total de 24.345 personas en Asturias padecen fibrilación auricular no valvular (FANV). Se trata de una enfermedad poco conocida pero, tal y como se recoge en el 'Atlas del Ictus en Asturias', con un gran impacto sanitario y social. Por un lado, la FANV es la causante de los casos más graves de ictus y este accidente cerebrovascular es, a su vez, la primera causa de muerte en la región.

Por otro lado, el ictus supone una enorme carga asistencial y económica para un sistema sanitario actualmente bajo gran presión por la pandemia del coronavirus. La fibrilación auricular no valvular es, de hecho, el trastorno del ritmo cardíaco (también denominado arritmia) más común. Constituye el 85% de los casos de fibrilación auricular en general y aparece cuando la frecuencia cardíaca (ritmo al que late el corazón) no se produce de forma regular o constante, sino de manera irregular y acelerada.

El cardiólogo del Hospital Universitario Central de Asturias y Centro Médico de Asturias y expresidente de la Sociedad Asturiana de Cardiología, Jesú María de la Hera, dedstaca que "el corazón, además de la capacidad de contraerse, tiene un ritmo regular. En la fibrilación auricular ese ritmo se pierde y se vuelve irregular, lo que provoca que la sangre no circule de una manera fluida. Esto provoca, a su vez, que toda esa sangre que no circula de manera adecuada tenga tendencia a trombosarse".

Como la FANV favorece la aparición de coágulos en la sangre (tromboembolismo), es necesario que quienes la padecen estén anticoagulados; así se evita la formación de los coágulos y se reduce el riesgo de trombos. "En efecto, la fibrilación auricular aumenta el riesgo de trombos a nivel del corazón. Por lo que, además de comprobar si hay un problema cardiaco asociado, es necesario evaluar, según una escala, la necesidad de tomar anticoagulantes, lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos", afirma el Dr. De la Hera.

En caso de no estar anticoagulados o de estarlo inadecuadamente, estos pacientes se encuentran entre los de mayor riesgo de sufrir un ictus, un accidente cerebrovascular que, en Asturias, constituye la primera causa de muerte 4 . En concreto, la fibrilación auricular multiplica por 5 el riesgo de padecer un ictus y por 2 el de muerte.

Más aún, se estima que 2 de cada 10 ictus están asociados a ella v , siendo la variante no valvular la que causa los casos más graves e incapacitantes. "La situación generada por la pandemia ha hecho que anticoagular de forma adecuada a los pacientes se convierta en un gran reto - asegura el Dr. José María Fernández, presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina Interna (SAMIN)-. Se trata de conseguir la mayor eficacia en su tratamiento y, al tiempo, reducir el riesgo de que se contagien de coronavirus minimizando sus visitas a los centros sanitarios, ya que, en su mayoría, son personas mayores de 65 años".

Por su parte, Rafael Martínez, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN), apunta que, "en efecto, la situación actual de pandemia ha acrecentado el nivel de vulnerabilidad de los pacientes con FANV; una correcta anticoagulación no solo previene el riesgo de ictus sino que implica menos visitas a los centros sanitarios, consiguiéndose una menor exposición al riesgo de infección por coronavirus y una mayor optimización de los recursos asistenciales, objeto de tanta presión hoy en día".