SEO/BirdLife denuncia las "graves afecciones ambientales" de la minería de Gillón en Fuentes del Narcea

SEO/BirdLife denuncia las "graves afecciones ambientales" de la minería de Gilló
NICOLAS LÓPEZ
Publicado 09/04/2019 13:28:45CET

OVIEDO, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

SEO/BirdLife ha denunciado la "inactividad" de la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Principado de Asturias por la falta de restauración ambiental de las zonas afectadas por la minería en el entorno del río Gillón, dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

"Durante años la administración asturiana ha tolerado el deterioro y/o la destrucción de los ecosistemas que forman parte de los cauces y vegas de varios arroyos afluentes del río Gillón, tributario del río Narcea", han denunciado en una nota de prensa.

El impacto de las minas de carbón explotadas desde 1960 por la empresa Antracitas de Gillón en esta zona, han añadido, "no solo ha provocado el deterioro de los hábitats y especies por los que se declaró espacio de la Red Natura 2000", sino que además, provocó "graves daños patrimoniales" a los habitantes de la zona, que tras el cierre en 2005 de la empresa, vieron cómo el medio natural del que dependían "quedaba seriamente dañado y contaminado".

La empresa minera Antracitas de Gillón desarrolló su actividad minera de extracción de carbón dentro del municipio de Cangas del Narcea, en el interior de los límites del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Lo hizo concretamente en las proximidades de varios cauces y vegas de los arroyos afluentes del río Gillón, a su vez tributario del río Narcea, uno de los principales cursos fluviales de la cordillera cantábrica y de sus sistemas ecológicos vinculados.

La zona afectada está protegida a nivel europeo dentro de la Red Natura 2000, con la figura de Zona de Especial Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves, y además, tras su ampliación, se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera de Muniellos.

Según la entidad conservacionista, la falta de restauración y el abandono de toda la zona "están provocando un impacto severo y una grave degradación de 11 hábitats". Así, han señalado que el actual estado de los ecosistemas de la zona "no permite albergar poblaciones de un buen número especies de interés comunitario o de especies protegidas a nivel nacional o autonómico como el urogallo, el pico mediano, varias especies de flora endémica o invertebrados con poblaciones únicas en Asturias".

A su vez, "el grave deterioro de los ecosistemas acuáticos derivados de la proliferación de escombreras, la contaminación por vertidos y la destrucción de los cauces, está provocando una grave pérdida de hábitats adecuados para especies prioritarias propias de estos medios y que se encuentran amenazadas como el desmán ibérico o la salamandra rabilarga".

La falta de restauración también podría estar afectando de manera significativa al menos a 98 especies protegidas a nivel estatal, nueve de las cuales están también incluidas en el catálogo regional de especies amenazadas, y entre las que destacan el oso pardo, diversas especies de murciélagos y un buen número de aves forestales.

Por otra parte, 48 especies de interés comunitario, incluidas en la Directiva de Aves o en la de Hábitats se están viendo afectadas por el estado de degradación de los hábitats de la zona. Entre ellas, destaca el urogallo, declarado recientemente como especie en situación crítica y del que apenas quedan 100 ejemplares en Asturias, de acuerdo a los datos oficiales.

OBLIGACIONES INCUMPLIDAS DESDE HACE CASI 30 AÑOS

El deterioro que está provocando la falta de restauración de la zona tras las actividades mineras que se llevaron a cabo durante años por la empresa Antracitas de Gillón y su posterior abandono, ha provocado no solamente graves impactos al medio natural, sino también graves perjuicios a la población local y sus bienes, según SEO/BirdLife.

La legislación autonómica, estatal y comunitaria, han explicado, obliga a mantener esos ecosistemas en un buen estado de conservación. Y de ser necesario, "obliga también a abordar las tareas de restauración que puedan ser precisas".

Han criticado además que la Administración autonómica "no solo no llevó a cabo esa restauración de manera subsidiaria, sino que tampoco ha desarrollado los instrumentos de planificación y gestión de la zona". "Tampoco ha puesto en marcha planes para la mejora del estado de conservación de varias especies amenazadas de extinción, entre las que destaca el urogallo, que tendría en la zona un área de posible expansión y supervivencia", han añadido.

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