La Universidad de Oviedo alerta del mayor riesgo de suicidio entre los jóvenes que mezclan alcohol y bebidas energéticas

De izquierda a derecha: Ángel García Pérez, Layla Alemán Moussa, Clara Iza Fernández, Alba González de la Roz, Roberto Secades Villa, Carolina Tovar Velasco, investigadores del Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo.
De izquierda a derecha: Ángel García Pérez, Layla Alemán Moussa, Clara Iza Fernández, Alba González de la Roz, Roberto Secades Villa, Carolina Tovar Velasco, investigadores del Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo. - UNIVERSIDAD DE OVIEDO
Europa Press Asturias
Publicado: martes, 3 noviembre 2026 10:21

OVIEDO 3 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un estudio del Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo ha relacionado la combinación de alcohol y bebidas energéticas entre los jóvenes españoles con un patrón de consumo de sustancias más preocupante y un mayor malestar psicológico, que incluye un incremento en el riesgo de suicidio.

Los resultados de esta investigación, realizada sobre una muestra de más de 6.000 jóvenes de entre 16 y 30 años procedentes de Asturias, Castilla y León y la Comunidad Valenciana, se han publicado en la revista científica 'The American Journal on Addictions'. Según las conclusiones del estudio, casi un 70 por ciento de los encuestados ha consumido alcohol en el último mes y, de ellos, el 31,3 por ciento ha mezclado esta sustancia con bebidas energéticas, una práctica registrada con la misma frecuencia entre mujeres y hombres.

El trabajo ha revelado que la combinación de alcohol y bebidas energéticas no suele producirse de forma aislada. Quienes han realizado este consumo conjunto en el último mes han presentado mayor prevalencia en el uso de otras sustancias en comparación con aquellos que solo han consumido alcohol. En concreto, el consumo de cannabis ha alcanzado al 25 por ciento de los jóvenes que han combinado ambas bebidas, frente al 11 por ciento de los que solo han bebido alcohol. Asimismo, este colectivo ha duplicado el consumo de otras sustancias ilegales y ha mostrado un mayor uso de tabaco y cigarrillos electrónicos.

Además, los investigadores han detectado que las personas que meclan ambas sustancias sufren un consumo más problemático de alcohol, tabaco y cannabis, reflejado en consecuencias negativas a nivel familiar o académico, mayor dificultad para dejar de beber una vez iniciado el consumo o problemas de memoria tras el uso de cannabis.

Los autores del estudio han precisado que la investigación no establece una relación de causa y efecto ni demuestra que la mezcla sea la causa directa de estas problemáticas. Por ello, han propuesto interpretar este tipo de consumo como una señal de alerta ante un perfil de mayor riesgo y un indicador útil para detectar de forma temprana a jóvenes con comportamientos de riesgo.

Ante estos hallazgos, los investigadores han planteado la necesidad de informar mejor sobre los riesgos de estas mezclas, dada la alta aceptación social de las bebidas energéticas. Igualmente, han sugerido la posibilidad de valorar medidas regulatorias, tales como limitar su venta a menores, restringir su promoción junto al alcohol en locales de ocio nocturno o controlar la publicidad orientada al público joven, en un contexto en el que España no cuenta con una normativa nacional específica al respecto.

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