SANTANDER, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -
El hombre acusado de abusar sexualmente de una menor de cuatro años, hija de los dueños de un restaurante al que acudía habitualmente, ha negado los hechos este lunes en el juicio, en el que ha asegurado que "nunca" tocó a la niña y que "no es cierto" lo que ésta ha dicho.
El acusado, A.Q.C., así lo ha manifestado en su declaración en el juicio que se ha celebrado este lunes en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria y en el que ha reconocido que dejaba el móvil a la niña para jugar y ésta se sentaba en sus rodillas mientras lo usaba, algo que "también hacían" tanto el hermano mellizo de la menor como su propio nieto.
Es precisamente en esos momentos cuando, según el relato del fiscal, A.Q.C. introducía su mano por debajo de la ropa interior de la pequeña y presionándole la vagina con los dedos, sin causarle lesiones. Al parecer, el hombre le decía a la menor que eso "era un secreto entre los dos que no podía contar a nadie".
Estos hechos, un delito continuado de abuso sexual por el que el fiscal le pide cuatro años y medio de prisión y cinco la acusación particular, ocurrieron entre los primeros meses de 2013 y finales de abril de ese año cuando el acusado acudía al restaurante, con cuyos dueños, los padres de la niña, mantenía amistad desde "hacía años".
En la vista, el acusado ha negado los hechos, por los que también se le reclama una indemnización de 8.000 euros por daños morales a la menor, y ha asegurado que él no le pedía a la niña que se sentase en sus rodillas diciéndole que le dejaría el móvil sino que era ella quién le pedía el teléfono según le "veía entrar al bar", al igual que ha insistido que también hacían el hermano de la niña y su propio nieto.
"No, nunca", ha espetado A.Q.C. preguntado por la fiscal si en esos momentos alguna vez introdujo su mano por la ropa interior de la niña y le apretó los genitales.
DICE QUE TAMPOCO LA TOCÓ EN LA PISCINA
Según el fiscal, los hechos ocurrieron de igual forma en una ocasión en el domicilio del acusado, al que la menor había acudido en varias ocasiones en compañía de su hermano mellizo para estar en la piscina.
En este sentido, el acusado ha asegurado que "no es cierto" que le hiciese tocamientos a la menor en la piscina, de hecho ha relatado que, en aquellas ocasiones, era su mujer quien se encargaba de ponerle el bañador a la niña y luego cambiarla. "Yo jugaba con los niños en el agua pero nunca la toque", ha apuntado.
La niña contó a su madre lo sucedido a finales de abril de 2013 tras lo que los progenitores se pusieron en contacto con la asociación CAVAS para evaluar a la menor, que ahora tiene seis años y en el juicio ha relatado lo sucedido a puerta cerrada.
Además, en el escrito del fiscal, se señala que después de que la niña contara los hechos, una tercera persona, amigo del acusado y del padre de la menor, habló con A.Q.C. sobre los hechos y la posibilidad de que le denunciaran y dijo supuestamente: "Pues si tira para adelante y me jode la vida a lo mejor le tengo que pegar un estacazo".
El acusado no ha negado este episodio en su declaración pero ha asegurado que éste se produjo de forma diferente. Así, ha indicado que aquel amigo de ambos le dijo que el padre de la niña le había dicho que, "si pedía perdón, no seguiría adelante" con la denuncia.
"Yo le dije que por qué iba a pedir perdón por algo que no había hecho", ha manifestado A.Q.C., que ha opinado que es "probable" que en ese momento le dijese que "le iba a dar un garrotazo o estacazo". "Pues probablemente", ha dicho.
Tras conocer esa "probable" intención de quien supuestamente había abusado de su hija, el padre de la menor formuló ese mismo día la denuncia contra el acusado. Por esta falta de amenazas, el fiscal le pide una multa de 400 euros y la acusación particular lo califica de delito y le reclama otro año y ocho meses de cárcel.
VIO A LA NIÑA Y A SU HERMANO EN EL COLEGIO
En su escrito, la acusación particular alude a otros episodios entre el hombre y la menor que no se citan en el escrito del fiscal.
Entre ellos, cita una visita al colegio realizada por el acusado a los pocos días de que la niña relatase los hechos a sus padres, ocasión en la que habló con la menor durante el recreo, y otra, en esos días, a la casa de la menor y sus padres, aprovechando que éstos estaban fuera.
En este sentido, A.Q.C. ha asegurado que "nunca" ha entrado a la casa de la familia, que se encuentra ubicada en la planta superior del restaurante, y sobre la visita al colegio ha indicado que fue un día que él estaba dando una vuelta en bicicleta y pasó por allí.
"Yo no sabía que ese era su colegio", ha afirmado, al tiempo que ha señalado que era el momento del recreo y el hermano mellizo de la menor le llamó y, cuando se puso a hablar con él, apareció también la niña. "Hablé apenas dos minutos con ellos y seguí mi camino", ha dicho.