Prostitutas del club Aguada niegan que sufrieran amenazas y extorsión económica

La Policía sostiene que el propietario del club actuaba de "tapadera" del contable, principal acusado

Complejo Judicial De Salesas
EUROPA PRESS
Europa Press Cantabria
Actualizado: miércoles, 26 octubre 2011 16:43

SANTANDER, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -

Varias prostitutas que desarrollaban su actividad en el club Aguada de Piélagos han negado que sufrieran amenazas, agresiones y extorsión económica por parte sus responsables, en un testimonio que contradice a la tesis del Ministerio Fiscal.

Pero además, una de las mujeres que han testificado este miércoles en el juicio que se sigue en la Audiencia de Cantabria, ha desmentido con su declaración a su propia hermana, ya fallecida, cuyo testimonio hablaba de condiciones "extremas" de trabajo en un ambiente marcado por el "miedo".

Frente a la descripción hecha tanto por el Ministerio Fiscal como por la fallecida, las mujeres que han declarado este miércoles ante la Sección Tercera a propuesta de las defensas han explicado que tenían libertad de movimiento, que nunca fueron agredidas ni amenazadas y que, de hecho, sentían "cariño" por el contable del club, J.M.C.

Este hombre es el principal acusado en este causa, y sólo para él se piden penas que suman 33 años de prisión, frente a los 30 que acumulan los otros cuatro acusados, entre los que figuran su pareja, M.M.G., prostituta en uno de los locales, dos ex empleados, o M.J.F., propietario tanto de ese establecimiento como del A-3, en Ponferrada (León).

Pero este procesado es, en realidad, para los policías que instruyeron las investigaciones, una "tapadera" con la que se ocultaba al auténtico propietario, J.M.C., que fue quien le alquiló el local para contratarle después como contable.

Además, los agentes de la Brigada de Extranjería han precisado que el proceso de regularización de extranjeros sea "inmediato", motivo por el cual niegan que se ofrecieran la legalización de las mujeres a cambio de que denunciaran a los responsables del club.

Tanto esta tesis como las alusiones a otro propietario distinto de los establecimientos han sido esgrimidas y reiteradas por las defensas, uno de cuyos letrados, Miguel A. Cocero, ha cuestionado el trabajo de la Brigada de Extranjería y a quien, ante sus constantes interrupciones, el presidente de la Sección Tercera advirtió de que podría retirarle el uso de la palabra.

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