Agentes de la Guardia Ciivil perimetran el lugar del accidente, a 30 de octubre de 2026, en Urda, Toledo, Castilla-La Mancha (España). - Eusebio García del Castillo - Europa Press
TOLEDO, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -
Las labores para la identificación de las personas fallecidas en el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), que se están realizando de manera continua desde el pasado miércoles en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo y Ciudad Real, han permitido identificar ya a la totalidad de las 69 personas fallecidas, según el Centro Integrado de Datos (CID) constituido tras la activación del Protocolo nacional de actuación Médico-forense y de Policía Científica en sucesos con víctimas múltiples.
El balance provisional en este momento sigue siendo de 69 personas fallecidas.
Las 69 identificaciones realizadas corresponden a 54 personas fallecidas de nacionalidad española, y 15 personas fallecidas corresponden a ciudadanos extranjeros, de los cuales, 1 de nacionalidad argentina, 2 de nacionalidad australiana, 1 de nacionalidad canadiense, 1 de nacionalidad checa, 4 de nacionalidad estadounidense, 1 de nacionalidad francesa, 2 de nacionalidad japonesa, 1 de nacionalidad mexicana, 1 de nacionalidad portuguesa y 1 de nacionalidad tunecina.
Las personas fallecidas en el siniestro ferroviario son 40 hombres y 29 mujeres, todas mayores de edad.
Este Centro es el único facultado por el Real Decreto 32/2009 para facilitar públicamente a los medios cifras oficiales, una vez contrastadas.
De las 69 identificaciones de las personas fallecidas, 56 se han hecho mediante huella dactilar, realizada por el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
Las restantes, 13, se han hecho por análisis de ADN realizado por el Instituto Nacional de Toxicología en colaboración con el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
Han sido notificadas ya a las familias la totalidad de las 69 identificaciones, y a las oficinas consulares correspondientes en el caso de las personas fallecidas de nacionalidad extranjera.
En ese sentido, el procedimiento que se ha seguido una vez se identificaba a la persona fallecida ha pasado, en primer lugar, por la notificación personal y presencial a la familia, y una vez que la notificación se ha realizado de manera fehaciente y no antes, se ha incorporado a la estadística oficial de la que el Centro de Integración de Datos informa públicamente.
Además, 55 personas fallecidas ya están a disposición de sus familiares.
Más de 60 profesionales han estado participando en Toledo desde el pasado miércoles en las labores de realización de autopsias e identificación de los fallecidos, entre ellos médicos forenses de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo (12), Ciudad Real (4), Cáceres (2), Cuenca (1), así como 2 médicas forenses asesoras del Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.
Han intervenido también en la realización de las autopsias un total de 8 técnicos de autopsia (3 de Toledo, 2 de Albacete, 2 de Cáceres y 1 de Guadalajara).
Nueve profesionales del Instituto Nacional de Toxicología se han encargado de la realización de las pruebas de ADN post mortem.
El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil ha realizado las identificaciones mediante huella dactilar, además del análisis de ADN de los familiares que han denunciado las desapariciones.
Han sido un total de 27 agentes de la Guardia Civil, pertenecientes al Servicio de Criminalística y de Policía Judicial.
Además de todos estos efectivos, se ha establecido un servicio de apoyo a las familias de las víctimas que lo conforman 3 psicólogas del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo, y 1 psicóloga del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Órganos con Jurisdicción Estatal.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha estado prestando, hasta la finalización de las identificaciones y las notificaciones, un apoyo logístico esencial a las actuaciones desarrolladas por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo y Ciudad Real, proporcionando las capacidades y medios necesarios para facilitar la gestión de los fallecidos y el desarrollo de las labores de identificación y asistencia médico-forense.