Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio se suma una campaña a favor de que se abran monumentos románicos en Salamanca

Publicado 12/08/2019 13:20:33CET
Uno de los carteles de Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio en apoyo a la campaña #PorUnRománicoAbierto.
Uno de los carteles de Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio en apoyo a la campaña #PorUnRománicoAbierto.CIUDADANOS POR LA DEFENSA DEL PATRIMONIO

SALAMANCA, 12 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio ha criticado que varios templos románicos de Salamanca no estén abiertos al público y se suma así a la campaña de redes sociales #PorUnRománicoAbierto, que pretende mostrar la "decepción" de quienes visitan Castilla y León y se encuentran las puertas de estos lugares cerradas.

Según ha lamentado la asociación en un comunicado recogido por Europa Press, en el caso de Salamanca las iglesias románicas de Santo Tomás Cantuariense, San Juan de Barbalos y San Cristóbal no disponen de un horario para la visita pública, excepto la primera de ella que abre solo para el culto.

Asimismo, el colectivo ha incidido en que el programa 'Apertura de Monumentos', que realiza la Junta de Castilla y León en colaboración con las Diócesis y los patronatos provinciales de Turismo de la región, solo afecta en la capital salmantina a la Iglesia de la Purísima, la de San Marcos, la de San Julián, la de San Martín y la de San Sebastián, todas ellas Bienes de Interés Cultural.

Según ha apuntado el colectivo, en esta ocasión en este programa no han tenido cabida las tres iglesias románicas citadas así como otras que carecen de horario de visita pública, como es el caso de San Benito, San Boal, Santa María de los Caballeros, Nuestra Señora del Carmen, El Carmen de Abajo, Iglesia de Santa María Magdalena (Carmelitas Descalzos), Santa María del Monte Carmelo, Sancti Spiritus, San Pablo (en obras), San Juan de Sahagún, la Capilla de San Francisco, las iglesias de la Veracruz y del antiguo Convento de las Bernardas y las Nueva y Vieja del Arrabal.

Por otro lado, el colectivo ha criticado que no todos los bienes declarados de interés cultural o inventariados cumplen con el artículo 25.2 de la Ley 12/2002 del Patrimonio Cultural de Castilla y León, que indica que se deberían facilitar la visita pública de éstos espacios, en las condiciones que se determinen, que en todo caso sería gratuita durante cuatro días al mes, en días y horario prefijado.

En este sentido, ha recordado que en Salamanca las iglesias de San Cristóbal (Premio Europa Nostra por su restauración), de San Polo (incoado y habitualmente cerrado a la visita pese al cartel) y de Santiago (reconstruida), el Palacio de Orellana, los Conventos de las Anunciación (Úrsulas) y de los Capuchinos, las torres del Clavero y del Aire, el Colegio de San Bartolomé y el de Calatrava y varios tramos de la muralla son Bienes de Interés Cultural que "no cuentan ni han contado con un horario, estable y anunciado, para la visita pública".

"PANORAMA DESOLADOR"

"Es prioritario satisfacer la gratuidad a fin de posibilitar el acceso y el conocimiento del patrimonio a toda la ciudadanía, al menos en lo que respecta a sus posibilidades económicas. Un total de once Bienes de Interés Cultural, todos ellos en buen estado de conservación, carecen habitualmente de ese horario anunciado que permite la visita pública", ha criticado la asociación.

Igualmente, ha tachado la situación de "panorama desolador" y ha lamentado que otros monumentos declarados BIC "no son estrictos" en este aspecto, puesto que anuncian horarios que "no se cumplen" o "se suprimen los días u horarios gratuitos" en la época de mayor afluencia de visitantes o los horarios de visita que se fijan "no son los más atractivos para mayoría de la población al abrir únicamente en un día laborable".

"En la situación actual cabe pensar que Salamanca no tiene en el turismo religioso su mayor atractivo, pero mientras no se pongan en práctica iniciativas serias en ese sentido tampoco podremos confirmarlo", ha señalado el colectivo, que ha incidido en que todo ello supone una pérdida importante del atractivo de la ciudad y una "simplificación" de la misma.

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