La Escuela de Danza de Valladolid se mueve al compás de un cromosoma extra

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Publicado 17/11/2018 12:44:56CET

   VALLADOLID, 17 Nov. (EUROPA PRESS TELEVISIÓN) -

   La clase mide unos 20 metros cuadrados, espacio que podría resultar reducido para la multitud de coreografías que lo inunda. Las barras de ballet esperan, pacientes, poder ejercer como pilar maestro de algún demi plié y, al fondo, una pared de espejo duplica, cada día, el número de alumnos que da vida al aula.

   La simetría que produce ese reflejo, un cara a cara de punteras, tutús y mallas, es ya algo rutinario en la Escuela de Danza de Valladolid (EDVA). Al otro lado del cristal, las réplicas de los bailarines imitan, burlonas, cada uno de sus movimientos. Pero en el caso de algunos alumnos, a esa copia extra, se suma una tercera que es invisible: la trisomía del cromosoma 21, el trastorno genético que causa el síndrome de Down.

   Tchaikovsky y Michael Jackson, danza española y ballet, disciplina e improvisación, niños y adultos encuentran su sitio en esta particular academia donde reverbera la diversidad, que tiene un eco especial desde que se pusiese en marcha el programa DyD (Danza y Diversidad), la única compañía de danza formada por personas con discapacidad en Castilla y León.

   La EDVA imparte formación para personas con discapacidad intelectual desde el año 2000 a fin de fomentar su derecho a disfrutar y ser protagonistas en la creación artística. Una labor que aborda las necesidades sociales de los alumnos a través del baile para enseñarles a ser resolutivos en su día a día.

   "En definitiva, el objetivo es que todo el mundo baile", ha señalado, en una entrevista a Europa Press, la actual directora de la Compañía DyD, la profesora de baile Mar González, quien recogió hace dos años el testigo de la fundadora del programa, la coreógrafa María Tomillo.

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