Publicado 23/06/2021 14:36CET

Un libro recupera la vida del jesuita Marcelino de la Paz, impulsor de numerosas obras sociales en Valladolid

VALLADOLID, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

El libro 'Una luz encendida en la ciudad' recupera la vida del jesuita Marcelino de la Paz, impulsor de numerosas obras sociales en Valladolid.

La publicación, de Ediciones Encuentro, rememora la vida y el legado del jesuita Marcelino de la Paz - 1842 (Potes, Santander) - 1932 (Valladolid)- como homenaje a la figura excepcional del sacerdote, siempre en la sombra por razones históricas.

El autor, Manuel de los Reyes, ha querido sacar a la luz la labor del jesuita, especialmente en la ciudad donde murió. Este jueves, 24 de junio, a las 19.30 horas, lo presentará en el salón de actos de los padres Agustinos Filipinos.

En esta presentación estará el obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, el historiador y autor del prólogo, Javier Burrieza, y el promotor del Apostolado de la Oración de la Compañía de Jesús, Ernesto Postigo SJ.

El biógrafo desgrana las cualidades del lebaniego como docente, predicador, director de ejercicios espirituales, misionero, impulsor de obras sociales, amigo de los débiles y protector de niños abandonados.

Sus obras así lo demuestran como el Patronato de Niños Desamparados de Valladolid y su labor de "verdadero samaritano" por los barrios humildes de esta ciudad como Delicias, Vadillos y Cuesta de La Maruquesa.

A través de esta biografía, sale a la luz un hombre de gran calidad humana siempre fiel a su intensa vocación: convertir el Corazón de Jesús en el epicentro de la vida cristiana.

EL PADRE HOYOS, UN REFERENTE

Marcelino de la Paz ingresó en la Compañía de Jesús en 1877, en plena madurez. Desde que conoció la veneración del padre Bernardo Hoyos hacia el Corazón de Jesús, se sumó a su causa y promocionó su mensaje vivamente.

La biografía, prologada por el historiador Javier Burrieza, recorre cronológicamente los 89 años de su vida y su interioridad, conocida a través de su diario íntimo: primera vocación en Palencia; noviciado jesuita en Poyanne (Francia) -destino obligado a partir de la disolución de la Compañía-, feliz magisterio en Loyola, primeras responsabilidades en el Seminario Central de Salamanca (1881-1884), y una breve estancia en Valladolid donde se determina en la antigua iglesia de san Ambrosio a consagrar su vida en la Compañía para extender la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

En todos sus destinos -en la revista Mensajero en Bilbao, desde 1884, la Asociación Católica de Escuelas y círculos de obreros entre 1894-1912 en Valladolid, y la dirección de los Luises vallisoletanos y las Hijas de María- tiene presente su consagración y el anhelo de evangelizar y elevar socialmente a los hombres.

Promocionó el proceso de beatificación de Bernardo de Hoyos y participó en la entronización del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles de Madrid.