La acusación particular eleva a cuatro años la petición a una enfermera por 'fisgar' historiales clínicos

La enfermera, durante el juicio.
EUROPA PRESS
Actualizado 10/01/2019 12:54:35 CET

La acusada lo hizo por "curiosidad" al saber que la denunciante, a la que tenía miedo, volvía al centro donde ella trabajaba

VALLADOLID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

"¡Pido perdón, sé que estaba prohibido, pero me encontraba obsesionada y muy preocupada tras conocer que ella volvía al Centro de Salud de Serrada donde yo trabajaba y en el que doce años antes habíamos tenido un enfrentamiento!", es la explicación que la enfermera Carmen B.A. ha dado respecto de por qué fisgó en febrero de 2016 los historiales clínicos de su excompañera María Pilar E.A. y de sus dos hijos para informarse "tan sólo" del domicilio de la primera y de las edades de sus vástagos.

La mera "curiosidad" esgrimida por la encausada, que incluso ha pedido "perdón" públicamente a los denunciantes, no han servido de nada por cuanto el fiscal, durante el juicio visto este jueves para sentencia en la Audiencia de Valladolid, ha mantenido invariable su petición de tres años y medio de cárcel para ella por delito de descubrimiento y revelación de secretos y la acusación particular ha incluso elevado su solicitud de tres a cuatro años de privación de libertad al entender que se trata de un delito continuado.

A mayores, las acusaciones pública y particular han solicitado la inhabilitación de la enfermera para el ejercicio de la profesión por espacio de seis años y medio y ocho años, respectivamente, y el pago, por el mismo orden, de 6.600 euros de multa y 60.000 euros de responsabilidad civil--50.000 para la madre y 5.000 para cada uno de sus dos hijos--, cuantía esta última que el letrado de los denunciantes ha justificado en el profundo trastorno ocasionado a la familia afectada, hasta el punto de que María Pilar se encuentra sometida actualmente a tratamiento psicológico.

Durante su declaración, la acusada, Carmen B.A, ha reconocido haber accedido ilegalmente a través del programa 'Medoracyl' a los historiales clínicos de su excompañera y los hijos de ésta, Elvira e Ignacio, en el primer caso el día 18 de febrero de 2016 y en el de sus vástagos el día 23 del mismo mes, desde su puesto como enfermera en el Centro de Salud de Serrada y a sabiendas, como así también ha confesado, de que no podía hacerlo por cuanto le había saltado en las tres ocasiones el aviso de prohibición en su ordenador.

"OBSESIONADA"

Sin embargo, acababa de conocer que la también enfermera María Pilar E.A, antigua compañera en este mismo centro de salud con la que en 2004 había tenido sus más y sus menos, regresaba a su plaza en Serrada y esa noticia se convirtió para ella en una "obsesión", pues se temió que aquella etapa ya olvidada pudiera volver a reproducirse.

"Habíamos estado tranquilos desde entonces y ahora Pilar volvía, por lo que inconscientemente me metí en su historial clínico pero con el único fin de conocer los datos de su domicilio actual, ya que desde hacía doce años no la había vuelto a ver, sin que en momento alguno accediera a sus datos médicos ni utilizara la información para hacerla daño", ha insistido la encausada, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha añadido que no pensó que con ello estuviera incurriendo en un delito.

Por ello, ha vuelto a implorar el perdón de su excompañera y de sus dos hijos. "Me arrepiento, pero no se me quitaba de la cabeza y no paraba de pensar cómo pudiera ser el momento del reencuentro tras una etapa en la que sufrí mucho el temperamento de Pilar, a la que tengo miedo y quien llegó a amenazarme en alguna ocasión", ha rememorado Carmen B.A.

"ESTAMOS EN UN JUICIO, NO UNA IGLESIA'

La solicitud de perdón de su clienta ha llevado al letrado de la defensa a dirigirse a la denunciante para ver la posibilidad de algún tipo de arreglo amistoso, lo que ha obligado a intervenir al presidente del tribunal, José Luis Ruiz Romero, para, en tono irónico, recordar al letrado la imposibilidad de tal pretensión. "'Estamos en un juicio, señor letrado, no en una iglesia, y estamos ante un delito perseguible de oficio!", ha espetado el magistrado.

Por su parte, la denunciante y sus dos hijos han comparecido para mantener el profundo trastorno que la actuación de la acusada había generado en la familia.

La progenitora ha explicado que decidió denunciar los hechos a raíz de que en julio de 2016 su hijo le pidiera que entrase en su historial clínico, con previa autorización, debido a que se disponía a viajar a EE.UU y necesitaba que le sacara un listado de los medicamentos que utilizaba--es asmático--y comprobara entonces las tres entradas ilegales de la acusada en los datos de sus familia.

"EN EL OTRO BANDO"

"Me habían comunicado que volvía al centro de salud y encima descubro que Carmen ha estado entrando en nuestros historiales clínicos. Empecé a ponerme muy nerviosa y a preguntarme qué recibimiento iba a tener", ha declarado la acusadora particular, quien ha rechazado haber tenido enfrentamiento alguno con la denunciada aunque ha reconocido que en 2004 "hubo un conflicto en todo el centro de salud bastante doloroso en el que Carmen pudo estar en el otro bando".

Durante la declaración prestada, la enfermera denunciante, hoy destinada en Laguna de Duero, sí ha tratado de dejar bien claro que si la denunciada tan sólo tenía curiosidad por conocer datos de su dirección, edad, médico asignado y el centro de salud correpondiente, podría haber accedido a toda esa información sin necesidad de entrar en el historial clínico.

"Nos han facilitado trípticos y cursos sobre esta cuestión y hasta el gerente nos ha advertido de que no se puede entrar en historiales clínicos de pacientes no asignados", ha remarcado María Pilar, que ha llegado a insinuar una cierta persecución de la administración sanitaria hacia su persona a raíz de que destapara lo ocurrido.

"Si la autora hubiera sido yo, seguro que ya habría sido expedientada, y me sorprende que en este caso la Gerencia no hiciera nada", ha concluido la acusadora.

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