SEGOVIA, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -
La abogada y activista iraní Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz en 2003, ha instado a Occidente a sancionar políticamente a los gobernantes dictadores, de manera que no puedan entrar ni instalarse en sus países y reducir así su poder hasta debilitarlo.
"Hay que limitar el mundo de los dictadores, hacerles saber que no tienen cabida en ningún lugar del mundo. Los gobiernos europeos deben demostrar que bajo ningún concepto apoyan al Gobierno iraní, que es genocida", ha expresado.
La iraní, antigua presidenta de la Corte de Teherán, además de una de las primeras juezas de su país, asegura que el cambio a la modernidad de Irán puede hacerse desde dentro, que éste ha de ser concebido por el pueblo mismo, aunque cree necesario el apoyo de la comunidad internacional.
Rechaza, no obstante, la intervención militar o el castigo económico en favor de una sanción política. "Los bancos europeos no deben aceptar el dinero sucio de los dictadores, todos ellos corruptos, no permitirles que se instalen en sus preciosos palacios", ha incidido.
Ebadi, la primera mujer musulmana en alzarse con el Nobel de la Paz, ha participado este sábado en Segovia en el III Encuentro con Mujeres que transforman el Mundo, en una conversación con la veterana reportera Rosa María Calaf sobre la justicia para las féminas en el mundo árabe.
Durante el diálogo, ha reconocido que el galardón le abrió muchas puertas y muchos micrófonos para hacer llegar a más gente cuál es la situación de su país, pero que también el Gobierno de la República incrementó sus presiones hacia ella. "Cerraron mi oficina, confiscaron mis propiedades, detuvieron a muchos compañeros y yo nunca más puede volver a mi tierra", ha relatado.
La abogada ha alertado de que tras la caída de la dictadura en 1979 se estableció en Irán un gobierno mucho más represivo que el anterior que terminó eliminando las libertades individuales conseguidas e instaurando leyes que discriminaban a la mujer. Desde entonces, más de cinco millones de personas han salido del territorio por sus ideologías diferentes a las del régimen.
El movimiento feminista, según ha explicado, ha cobrado gran intensidad, fortalecido además por el elevado porcentaje de mujeres con estudios superiores. En la actualidad, el 60 por ciento de los universitarios son féminas. Sin embargo, este activismo es respondido con mucha violencia y represión hacia cualquiera que hable de igualdad, hasta el punto de que una treintena de mujeres está encarcelada por ello acusadas de atentar contra la seguridad del Estado.
Ebadi ha señalado que esta corriente feminista está no obstante bajo la protección de los hombres, que saben que el éxito del mismo es la "antesala" de la democracia y que los avances de ellas traerán derechos también para ellos.
CUESTIÓN NUCLEAR
La Premio Nobel ha mostrado su rechazo por otra parte al enriquecimiento del uranio en Irán, aunque ello se desarrolle con fines pacíficos, según ha anunciado el Gobierno. Esta opinión, según ha asegurado, es compartida por la amplia mayoría de sus conciudadanos, que ve que esta cuestión crea problemas a todos los niveles y genera sanciones económicas que están empobreciendo al país.
En este sentido, ha advertido de que las encuestas que revelan la aprobación de la cuestión nuclear están influenciadas por el propio régimen, muy habituado a la censura, a las escuchas telefónicas y la vigilancia de cuentas de correo.
"La gente no tiene libertad para opinar. El Gobierno informa erróneamente y con malas intenciones", ha denunciado Ebadi, quien ha insistido en que los iraníes están en contra de cualquier actividad que genere tensión a nivel mundial y les dificulte su vida diaria.