La tierra, el color y el fuego de las cerámicas de Picasso en una muestra en Valladolid

Actualizado 05/07/2019 14:34:47 CET
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   Las Francesas acoge estas figuras que confirman al malagueño como un "artista total" que marcó el camino de la cerámica contemporánea

   VALLADOLID, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La metamorfosis que produce la tierra, el empleo de colores y la alquimia del fuego caracterizan el conjunto de cerámicas y grabados que caracterizan la exposición 'Picasso. Tierra y fuego', que ahonda en las creaciones que el malagueño realizó desde 1946 en esta disciplina, con las que marcó el "antes y el después" de esta técnica en la época contemporánea y con la que se confirmó como un artista "total".

   La Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas de Valladolid alberga esta "cuidada" selección de cerámicas del universal artista, que han sido cedidas por la Fundación Fran Daurel, junto a algunos grabados relacionados con las obras y que "invitan" a reflexionar sobre los recursos expresivos que Picasso empleó en diferentes medios artísticos y la relación entre ellos, según ha indicado la comisaria de la exhibición, Helena Alonso, en la presentación.

   Así, la muestra permite apreciar cómo el empleo del color o del monocromo se articula por igual tanto en los dibujos y los grabados como en sus cerámicas, un medio en el que exploró "todo el potencial expresivo" a través de la repetición de las formas tradicionales o con la búsqueda en todas direcciones hasta "dotar de vida a la cerámica contemporánea".

   De este modo, entre las más de 30 obras que se exponen en el espacio museístico vallisoletano, se observan distintas piezas elaboradas con cerámica roja, algunas decoradas a esmalte de color, otras "más sencillas" en las que el malagueño presenta caras que "rompen las simetrías" y recipientes con asa en los que se puede apreciar un reflejo de los "hornos alfareros de su Málaga natal" y de arte mediterráneo, entre otros.

   Entre estas esculturas destacan, como ha señalado Alonso, la bandeja que el artista dedicó a su amigo Manuel Pallarés en 1956, en la que se representa una cabra; y una de las piezas de la última serie que realizó en 1971, en la que en cerámica roja se demuestra el "interés" que poseía por la mitología y por el origen de la civilización.

   Estas figuras se "confrontan" con algunos dibujos en grafito en los que se visibiliza al Picasso que se decantaba por los desnudos femeninos y masculinos, ha añadido la comisaria, en declaraciones recogidas por Europa Press. Así, la exposición invita a observar las obras en las el malagueño representa la actividad humana artística y ritual, connotada de una simbología arquetípica "muy rica".

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