Mauro Torres, uno de los vecinos que tuvo que saltar desde el balcón tras el incendio. - EUROPA PRESS
MIRANDA DE EBRO (BURGOS), 11 (EUROPA PRESS)
La localidad burgalesa de Miranda de Ebro continúa conmocionada tras el trágico incendio registrado en un bloque de viviendas que se ha cobrado la vida de tres personas y ha dejado un saldo de diez heridos de diversa consideración. Las autoridades investigan las causas de un siniestro que, según los testimonios recabados, apunta a un origen intencionado tras una disputa previa en el portal del inmueble.
Entre los relatos más desgarradores se encuentra el de Mauro Torres, un vecino de 33 años residente en el segundo piso, quien se vio obligado a saltar al vacío para intentar salvar a su familia. Torres ha relatado con voz temblorosa cómo la tarde de ayer, que debía ser de celebración por el undécimo cumpleaños de su hijo, se convirtió en una "pesadilla imposible de olvidar".
Según el testimonio de Torres, los hechos comenzaron a gestarse horas antes de que las llamas devoraran la escalera del edificio. Sobre las 17.30 horas, tras recoger a sus hijos del colegio, Mauro escuchó fuertes golpes en su puerta. "Cuando me asomo de mala hostia, porque a mi casa no viene nadie sin avisar, me encuentro con un hombre muy, muy ebrio, con muy malas pintas, molestando a mi vecina", explica, en declaraciones recogidas por Europa Press.
El testigo describe al individuo como una persona extremadamente violenta que estaba increpando a una de las residentes, una mujer mayor. "Le pregunté si estaba bien, si necesitaba ayuda. Ella me dijo: 'Tranquilo, que yo resuelvo'. Al ver una figura masculina, el hombre se calmó un poco, así que cerré la puerta pero me quedé espiando por la mirilla para asegurarme de que no la lastimara". Finalmente, la vecina logró expulsar al sujeto, quien abandonó el portal "pateando todo, como un niño pequeño haciendo una rabieta".
COLUMNA DE HUNO NEGRO
La tranquilidad regresó momentáneamente al domicilio de los Torres y fue sobre las 21.30 horas cuando la madre de sus hijos regresó del trabajo. Fue en la cocina donde saltaron las alarmas. "Vimos que entraba una columna de humo negra terrible. Abrimos la puerta del piso y no se veía absolutamente nada; era una bola de humo negro impresionante, jamás vista", recuerda Mauro con angustia.
Ante la imposibilidad de escapar por la escalera, bloqueada por el humo y las llamas, Mauro llevó a su familia al balcón. En un acto de desesperación y ante la falta de respuesta inmediata en esos primeros segundos de caos, el joven decidió saltar. "No lo pensé. Me tiré desde mi balcón del segundo al del primero, y de ahí al suelo. Un vecino del primero saltó conmigo. Necesitaba salvar a mi familia".
Desde la calle, la escena era dantesca. Los vecinos habían colocado colchones en la acera instando a la hija pequeña de Mauro, de tan solo 7 años, a que saltara desde el segundo piso. "Yo estaba a los gritos pidiendo que no saltara, la madre intentaba darles certeza a los niños, y ellos me gritaban que no se querían morir. Es una situación que no le deseo a nadie en el mundo", ha recordado aún con la voz temblorosa.
VALENTINA NO PUDO ESCAPAR
El balance de víctimas mortales incluye a tres mujeres. Dos de ellas, según ha confirmado Torres, eran madre e hija de avanzada edad. La tercera víctima es una joven de nacionalidad colombiana llamada Valentina, cuya muerte ha causado un profundo dolor entre la comunidad inmigrante y sus compañeros de trabajo.
Una allegada de la víctima, visiblemente afectada y que ha preferido mantener cierta reserva, ha explicado el vínculo que la unía con la fallecida. "Su esposo trabajaba conmigo en el DIA, y también con mi esposo. Era mi amiga. Incluso fue mi profesora", relata la mujer, quien se ha acercado al lugar para apoyar a los familiares en los trámites del sanatorio.
Según su testimonio, el marido de Valentina logró salvar la vida de forma milagrosa. "Él sí pudo escapar por un hueco, pero ella no pudo, se quedó atrapada en el interior", lamenta. Esta testigo confirma además que la familia de la joven acudió a su domicilio en busca de auxilio tras el suceso: "Vinieron a mi casa a pedirme ayuda, a que los acompañara. Eran gente muy tranquila, trabajadores que solo iban de casa al trabajo", ha subrayado.
Tanto los testigos presenciales como los supervivientes coinciden en señalar que el incendio no fue accidental. Mauro Torres es tajante al respecto: "Siento que esto fue intencional. Había unos colchones abajo para tirar, de camas viejas, y nunca jamás se había ocasionado un incendio ahí. Todos somos vecinos muy respetuosos con la limpieza; esto fue algo adrede", sostiene convencido.
Torres vincula directamente al hombre que estuvo provocando altercados por la tarde con el inicio del fuego, mencionando noticias recientes sobre una entrega a las autoridades. "Ahorita que venía vi la noticia de que hay uno que se entregó porque fue el que causó el incendio", añade la amiga de Valentina, reforzando la tesis de un acto provocado.
A pesar de haber logrado salvar a sus hijos y a su pareja, Mauro Torres confiesa sentirse devastado por el desenlace para sus vecinas. "Tengo un sentimiento de culpa por no haber podido hacer nada por ellas, cuando dos minutos antes estuve hablando con una preguntándole si necesitaba ayuda. Siento que podría haber hecho mucho más, aunque sé que no es así", ha lamentado.
El joven ha querido agradecer públicamente la rápida intervención de los servicios de emergencia y de la Policía Nacional: "Lograron calmarme en un estado en el cual ni yo mismo me reconocía. Solo me importa mi familia, pero me duele mucho por el marido de esta chica; más allá de vecinos, había un aprecio mutuo".
Actualmente, la Policía Científica trabaja en el edificio siniestrado para determinar el punto exacto del inicio del fuego y confirmar si los restos de acelerantes o el testimonio sobre los colchones en el portal coinciden con la secuencia de los hechos. Los diez heridos continúan recibiendo atención médica, la mayoría por inhalación de humo y crisis de ansiedad, mientras Miranda de Ebro guarda luto por las tres vidas perdidas en una noche de terror.