Veterinarios conmemoran el bicentenario de la muerte de Bernardo Rodríguez con una con una conferencia de Ángel Salvador

Publicado 28/11/2019 11:43:25CET
Portada de 'El inicio de la Veterinaria en España', de Ángel Salvador, que pronunciará la conferencia sobre Bernardo Rodríguez Marinas.
Portada de 'El inicio de la Veterinaria en España', de Ángel Salvador, que pronunciará la conferencia sobre Bernardo Rodríguez Marinas. - ÁNGEL SALVADOR - Archivo

VALLADOLID, 28 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Colegio de Veterinarios de Valladolid conmemorará este viernes, 29 de noviembre, el bicentenario de la muerte del albéitar vallisoletano Bernardo Rodríguez Marinas, considerado como el primer veterinario titulado de España, con una conferencia a cargo de Ángel Salvador.

La conferencia tendrá lugar a partir de las 19.00 horas en el Centro Cívico Juan de Austria de la capital vallisoletana y en ella Salvador, miembro de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España, repasará la figura de Rodríguez Marinas, quien falleció el 29 de noviembre de 1819.

Ángel Salvador, quien lleva más de 15 años estudiando la figura de Rodríguez Marinas y es autor del libro 'El inicio de la veterinaria de en España', editado por el Colegio de Veterinarios de Sevilla, subraya el carácter "ilustrado" del albéitar vallisoletano, nacido en la calle Mantería de la capital del Pisuerga en 1749.

Según ha explicado Salvador en declaraciones a Europa Press, Rodríguez Marinas era albéitar en las caballerizas reales en tiempos de Carlos III, donde ejercía como caballerizo mayor el duque de Medina Sidonia, bajo cuya protección obtuvo el vallisoletano una beca para formarse en la Escuela de Veterinaria de Alfort, a las afueras de París, en 1776, lo que le permitió convertirse en "el primer veterinario español titulado".

Es en este momento cuando oficios como el de boticario o albéitar se evolucionan hacia sus actuales denominaciones de farmacéutico o veterinario, cuyas ciencias se modernizan siguiendo la corriente de la Ilustración, lo que también ocurrirá con la cirugía, la botánica o la química.

REALES TRIBUNALES

Como recuerda Salvador, hasta ese momento estos profesionales, salvo algunos cirujanos que acudían a la Universidad, se formaban con sus maestros antes de enfrentarse a los Reales Tribunales como el del Protomedicato o, en caso de los veterinarios, del Protoalbeitarato, donde eran evaluados por tres albéitares de número de la Real Caballeriza.

Sin embargo, Ángel Salvador recuerda que la idea del duque de Medina Sidonia de crear una Escuela de Veterinaria civil "murió con él" en 1779, momento en el que Rodríguez Marinas "perdió a su protector" en la corte, aunque mantuvo hasta el final su puesto en la Real Caballeriza.

Tras esto, la primera escuela moderna veterinaria se desarrolló en España ligada al estamento militar, de la mano de Segismundo Malats e Hipólito Estévez, si bien Bernardo Rodríguez Marinas llegó a hacerse cargo de ella de forma interina durante el periodo que duró un proceso contra Malats por un supuesto desfalco en las cuentas de la escuela.

En cualquier caso, Salvador niega que la figura de Rodríguez Marinas "haya sido silenciada" como "a veces se cree" y ha recordado que en su época "publicaba artículos en prensa y se encargaba de cuidar los mejores caballos del rey", lo que se suma a la buena situación económica de que gozó.

Durante la Guerra de la Independencia, Bernardo Rodríguez se mantuvo en Madrid, si bien en ese periodo no pudo ejercer en la Real Caballeriza, "casi desmantelada y con un veterinario francés al mando", pero "sí ejerció como alcalde examinador del Real Tribunal del Protoalbeitarato, examinando a los aspirantes al título de maestro albéitar en la España ocupada por tropas francesas".

Fue juzgado al terminar la contienda y catalogado de segunda clase, ya que "no pudo demostrarse que jurase obediencia al rey José I", por lo que "pudo continuar sus actividades profesionales como antes de la guerra".

FAMOSO POR SUS NECROPSIAS

En su época, Bernardo Rodríguez destacó entre sus compañeros de oficio, como ha apuntado también Salvador, por sus necropsias a cadáveres de caballos, algunos de los cuales los adquiría para su estudio.

Aunque farmacéutico de profesión, Ángel Salvador inició su contacto el uso de medicamentos en animales durante su primer destino en el municipio palentino de Salinas de Pisuerga, lo que le aportó "una visión diferente" de su oficio le condujo, años más tarde, dedicar su tesis doctoral en farmacia al 'Medicamento de uso animal: nexo de dos reales instituciones, Real Caballeriza y Real Botica', donde trabó contacto con la figura de Bernardo Rodríguez Marinas y comenzó a investigar sobre él, a veces con la implicación incluso de su familia, como reconoce.

Con los años de investigación posterior defendió también su tesis doctoral en Veterinaria titulada 'El inicio de la Veterinaria en España, de la Ilustración al liberalismo', publicada en formato libro en espléndida edición en dos tomos por el Colegio Oficial de Veterinarios de Sevilla.

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