BARCELONA 20 Ene. (EUROPA PRESS) -
Los buitres leonados han protagonizado al menos 200 ataques al ganado durante los últimos seis años en Catalunya, un periodo en el que la población de este ave carroñera ha seguido aumentando y que coincide con la prohibición de abandonar animales muertos, como consecuencia de la crisis de las vacas locas.
El jefe del Servicio de Biodiversidad y Protección de los Animales de la Generalitat, Jordi Ruiz, ha explicado a Europa Press que la población del buitre leonado se ha multiplicado por diez en los últimos 30 años, al pasar de las 113 parejas censadas en 1979 --y que situaban a este animal al borde de la extinción-- a las más de 1.100 en 2009.
Ruiz ha enfatizado que los buitres no son un riesgo para el ganado, ya que aunque que cada año se producen entre 50 y 100 reclamaciones por ataques de este tipo, que cuestan entre 20.000 y 30.000 euros a las arcas públicas en concepto de indemnizaciones, si los buitres fueran depredadores se producirían en realidad miles de ataques al día.
De hecho, el buitre no es un gran volador, tiene preparado el pico y las garras para despedazar carroña, y por tanto no es un animal conflictivo, y en realidad su acción es "muy beneficiosa" para los ganaderos, al ayudarlos a eliminar cadáveres de la naturaleza evitando así la propagación de enfermedades.
El responsable de Fauna ha precisado que la Conselleria de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural, en colaboración con los agentes rurales, ha logrado identificar con precisión el 'modus operandi' de estos ataques, que ha achacado a un grupo minoritario de buitres jóvenes, en expansión desde los núcleos estables de población.
Estos ejemplares jóvenes, que cifra en cerca de un millar en los momentos álgidos --han llegado a detectarse en Bélgica procedentes de los Pirineos--, tardan hasta 10 años en formar su propio nido, y en este proceso de colonización de nuevos territorios, algunos de ellos han aprendido a atacar reses en situación de indefensión, especialmente vacas en el momento del parto.
Ruiz ha especificado que el 90% de los ataques se han producido sobre una vaca de parto, el 8% sobre yeguas y ovejas también de parto y el resto son animales con una pata dañada o enredados en un alambre, por lo que ha enfatizado que "los buitres no suponen un peligro para la ganadería".
ATAQUES "DRAMÁTICOS"
El técnico de la Generalitat ha considerado que, aunque representen un riesgo mínimo, es necesario ponerse en la piel de los ganaderos para entender que los ataques de este grupo minoritario de buitres pueden ser dramáticos y ocasionar un "daño muy grande".
A la muerte de una res adulta debe sumarse la de las crías, en un proceso que puede prolongarse durante horas e incluso días, con gran sufrimiento para la víctima, que es vaciada paulatinamente en medio de una "gran excitación" por parte de los buitres, que se pelean entre ellos después de encetarla desde los cuartos traseros.
Ruiz ha recordado que el buitre leonado --la única de las cuatro aves carroñeras que causa algún conflicto en Catalunya, a diferencia del buitre negro, quebrantahuesos y alimoche-- es una especie protegida, aunque no amenazada, y ha indicado que los agentes rurales tienen autorización para disparar contra ellos en caso de que observen un ataque en directo.
El Govern no tiene previsto incentivar su expansión, y de hecho quiere frenar la disponibilidad de alimento fácil disponible, especialmente en vertederos, por lo que ha confiado que estas medidas, junto a la reapertura de comederos en un centenar de municipios de montaña, permitan solucionar los pequeños conflictos latentes de forma progresiva, en un periodo de cerca de cinco años.