Actualizado 14/05/2021 12:05 CET

Catalunya cumple tres meses desde las elecciones del 14F con la investidura en el aire

(i-d) La presidenta del Parlament, Laura Borràs, el expresident del Parlament, Roger Torrent y el vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, durante en el acto 'Fem-nos lliures (hagámonos libres)’ sobre la amnistía a los presos del proc
(i-d) La presidenta del Parlament, Laura Borràs, el expresident del Parlament, Roger Torrent y el vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, durante en el acto 'Fem-nos lliures (hagámonos libres)’ sobre la amnistía a los presos del proc - David Zorrakino - Europa Press

   La amenaza de repetición electoral se mantiene a 12 días del límite para investir a Aragonès

   BARCELONA, 14 May. (EUROPA PRESS) -

   Catalunya cumple este viernes tres meses desde que se celebraron las elecciones del 14 de febrero con la investidura del candidato republicano a la Presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès, en el aire y la amenaza de repetición electoral en el horizonte, a falta de 12 días para el 26 de mayo, la fecha límite para investir a un presidente y evitar unos nuevos comicios.

   88 después días desde las elecciones, ERC y Junts todavía no han logrado desbloquear las negociaciones, aunque ambos mantienen su voluntad de evitar la repetición electoral y esperan desencallar el acuerdo antes de agotar el plazo.

   En estos tres meses, Aragonès ha pasado de defender la necesidad de lograr un acuerdo rápido para formar un Govern en plenas funciones --que quería que fuera amplio con ERC, Junts, CUP y comuns--, a renunciar a esta fórmula y apostar por un Govern de coalición solo con los de Puigdemont; ha visto cómo naufragaba en su primer debate de investidura en marzo para lograrlo, ha cambiado el paso y ha propuesto un gobierno en solitario de los republicanos y ahora, centrado en esa idea, ve como su negociación se encamina a agotar el plazo límite.

   Este retraso en la investidura ha provocado que Catalunya alargue la situación de interinidad del actual Govern, que lleva en funciones siete meses y medio desde que el 28 de septiembre de 2020 Quim Torra fuera inhabilitado, y en este periodo Aragonès ha asumido las funciones de presidente a la vez que aspira a ser presidente con plenas competencias.

NEGOCIACIÓN BLOQUEADA

   Tras las elecciones, ERC comenzó las negociaciones con la CUP, con quien cerró en pocos días un acuerdo que garantizaba los apoyos de los 'cupaires' a la investidura de Aragonès, mientras que con Junts las conversaciones se fueron complicando.

   Pese a que los republicanos apoyaron la elección de Laura Borràs como presidenta del Parlament y los tres partidos independentistas acordaron la composición de la Mesa de la Cámara, los de Puigdemont recelaban de que ERC hubiera priorizado pactar con la CUP antes que con ellos.

   Desde el inicio, el principal escollo en la negociación entre ERC y Junts ha sido la falta de acuerdo sobre cuál debe ser el espacio que debe decidir la estrategia independentista y el papel del Consell per la República (CxRep).

   Junts defiende que la estrategia se decida dentro de esta entidad presidida por Carles Puigdemont, mientras que ERC lo rechaza porque cree que esto sería imponer una "tutela" al Govern y apuesta por un espacio entre los tres principales partidos independentistas, la ANC y Òmnium.

   Pese a no desbloquear este asunto, hasta la ruptura de las negociaciones los dos partidos habían ido avanzando en otras carpetas del acuerdo: tenían cerrado el apartado de coordinación en el Parlament --incluye la composición de la Mesa y el compromiso de garantizar la soberanía de la Cámara--, los mecanismos de coordinación para evitar las divisiones del Govern de la última legislatura, y el programa estaba muy avanzado a través de los grupos sectoriales.

   Además, en las últimas semanas estaban comenzando a abordar la estructura del Govern y el reparto de carteras entre los dos partidos, que ambos coincidían en que no debería ser un problema; sin embargo, el bloqueo del apartado de la estrategia independentista llevó a Aragonès a romper el sábado pasado la negociación sobre un gobierno de coalición y propuso un Govern en solitario.

   De hecho, se trata de una alternativa que planteó por primera vez el secretario general de Junts, Jordi Sànchez, que aseguró que no se repetirían elecciones y que darían los votos necesarios para investir a Aragonès si ERC optaba por gobernar en solitario, pero, una vez se ha puesto sobre la mesa esta posibilidad, los de Puigdemont se han echado atrás y la negociación ha embarrancado.

   Por un lado, ERC insiste en que la coalición ya no es posible y solo contempla obtener los votos los votos de Junts para investir a Aragonès y una vez superada la investidura y alejada la amenaza de repetición electoral, seguir hablando sobre la posible incorporación de la formación de Puigdemont al Ejecutivo catalán.

   Por el otro, Junts se niega a dar los votos para investir a Aragonès si es para un gobierno en solitario e insiste en retomar la negociación sobre el Govern de coalición porque creen que es la mejor opción para evitar la repetición electoral.

   Ante esta situación, el miércoles la CUP convocó a los dos partidos a una reunión en la que alcanzaron un pacto "de mínimos" que parecía una manera de encauzar la negociación, aunque las posiciones siguen enrocadas y la negociación bloqueada.

JUEVES SIN REUNIONES

El jueves no hubo reuniones entre los dos partidos, pese a que parte de los negociadores de ambas formaciones estaban en el Parlament por el pleno, pero dentro del hemiciclo Aragonès llamó a Junts, CUP y comuns a explorar todas las posibilidades hasta el último momento para evitar la repetición electoral, y exigió a Junts "cumplir su palabra" y dar sus votos para investirlo.

   Fuentes republicanas han asegurado que, tras el pacto del miércoles entre los partidos independentistas, su opción no se ha modificado y que están a la espera de un gesto de Junts, por lo que esperan que los de Puigdemont den el paso para seguir negociando.

   Fuentes de Junts ven margen para seguir negociando, sobre todo después del acuerdo del miércoles, y también han subrayado que se podrían abrir a explorar el punto del acuerdo entre ERC, Junts y CUP que plantea crear un "espacio para el debate de la estrategia independentista más allá del marco de la gobernabilidad".

   Esto podría ser un paso para desencallar la negociación porque permitiría aislar de la investidura el debate sobre la estrategia independentista y el papel del Consell per la República, pese a que seguiría la discrepancia sobre si el Govern debe ser en solitario, como quiere ERC, o de coalición, como pretende Junts.

LOS COMUNS ROMPEN NEGOCIACIONES

Una vez rotas las negociaciones para la coalición con Junts, y después de que Sànchez invitara a ERC a lograr los apoyos de los comuns, los republicanos abrieron negociaciones con los comuns, y a inicios de semana ambos partidos valoraron positivamente las reuniones que habían mantenido y aspiraban a cerrar un pacto rápido.

   Pero tras el acuerdo de los tres partidos independentistas, la líder de los comuns, Jéssica Albiach, anunció el jueves en el pleno que rompía las negociaciones con los republicanos hasta que garanticen que Junts no estará en el Govern "ni ahora ni durante la legislatura".

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