Todavía no se ha determinado la autoría del crimen, a pesar de que los menores imputados ya han sido juzgados
BERGA (BARCELONA), 15 (EUROPA PRESS)
La localidad barcelonesa de Berga se encuentra inmersa en la tradicional fiesta de la Patum, marcada este año por el terrible recuerdo de la muerte de Josep Maria Isanta, el joven de 22 años que murió apuñalado durante la celebración de 2005. Ahora, la ciudad ha querido rendirle homenaje nombrándole Patumaire a título póstumo, aunque la entrega de dicho reconocimiento no tendrá lugar hasta el sábado.
La Patum 2006 lanzó el cohete de salida el pasado domingo y durará toda esta semana, estrenándose como fiesta declarada Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Los actos principales se inician hoy, jueves de Corpus, día en que se celebra la misa mayor en la iglesia de Santa Eulàlia, la Patum de Lluïment en la plaza Sant Pere y una audición de sardanas.
Será esta noche cuando la fiesta celebre su Patum Completa, con los bailes de las distintas figuras y el salto de plenos en la plaza Sant Pere. Mañana viernes, como siempre, será el día dedicado a los más pequeños, gracias a la celebración de la Patum infantil, que se iniciará por la mañana con una pasada de las comparsas, una misa y una Patum infantil de Lluïment. La jornada finalizará por la tarde, con la Patum Infantil Completa.
MURIÓ POR PROTEGER A SU HERMANO.
La agresión que acabó con la vida de Josep Maria Isanta se inició la tarde del viernes 27 de mayo de 2005, cuando el grupo agresor --formado por unas 20 ó 25 personas-- se dirigió a la avenida Canal Industrial de Berga, donde se estaba celebrando el concierto alternativo de la Patum, exhibiendo dos navajas con las que posteriormente se cometería el crimen.
Allí habrían agredido a varios jóvenes, entre ellos a Isanta y a su hermano pequeño, sin que mediara una provocación previa. El grupo supuestamente rodeaba a las víctimas, las tiraba al suelo y empezaba a patearlas y a darles puñetazos, de manera que los jóvenes no podían escapar. Así habrían lesionado a 11 personas, dos de las cuales sufrieron heridas por arma blanca.
El concierto, finalmente, tuvo que suspenderse ante la situación de alarma que se creó en la zona. En un momento dado, los atacantes arremetieron contra el hermano de Isanta, Jordi, y la víctima no dudó en entrar dentro del círculo de agresores para rescatarle.
Jordi Isanta consiguió escapar, pero perdió de vista a su hermano entre la gran cantidad de personas que participó en la pelea. Josep Maria no tuvo tanta suerte y los agresores, no contentos con haberle apuñalado cuatro veces, continuaron persiguiéndole y golpeándole hasta acabar con su vida.
Los Mossos d'Esquadra arrestaron a 19 personas por estos hechos, aunque sólo ocho menores y nueve adultos han sido imputados por el crimen. Los otros dos detenidos, de nacionalidad polaca, quedaron en libertad sin cargos al considerarse probado que no participaron en la muerte de Josep Maria Isanta.
Tras los incidentes, la Policía autonómica identificó a otra joven, pero no se la pudo imputar penalmente por su edad, ya que tenía menos de 14 años.
PIDEN OCHO AÑOS DE INTERNAMIENTO PARA LOS MENORES.
Precisamente ahora se cumple un mes de la finalización del juicio contra los ocho menores acusados de participar en el crimen de la Patum. Según las acusaciones, los jóvenes actuaron conjuntamente e hicieron un reparto de papeles y tareas para cometer las agresiones que se les imputan, entre ellas la que acabó con la vida de Josep Maria Isanta.
El juicio quedó visto para sentencia el pasado 17 de mayo, tras 15 largas sesiones celebradas a puerta cerrada en el Juzgado de Menores número 1 de Barcelona. A lo largo de la vista oral, que duró tres semanas, comparecieron más de 70 testigos a petición de las acusaciones y la defensa, entre ellos, los nueve adultos implicados en el crimen.
Las contradicciones en las que entraron menores y adultos, que se acusan entre sí, no permitieron determinar durante el juicio quién fue el autor material de las puñaladas que acabaron con la vida de Josep Maria Isanta. Las acusaciones mantienen que los jóvenes actuaron conjuntamente y que, por tanto, todos son responsables por igual de las agresiones.
La Fiscalía solicita que a siete de ellos --no presenta cargos para el octavo-- se les condene por un delito de homicidio con abuso de superioridad, tres intentos de homicidio y varios delitos y faltas de lesiones. La fiscal solicita siete años de internamiento y cuatro de libertad vigilada para cuatro de los menores, los que ya han superado los 16 años, y pide tres años de internamiento y dos de libertad vigilada para el resto.
La acusación particular ejercida por la familia de Josep Maria Isanta culpa a un menor más que la Fiscalía y los considera autores de un delito de asesinato. Por su parte, la acusación particular ejercida por tres de los heridos sólo imputa a seis de los menores, a los que también considera autores de un delito de asesinato. En ambos casos, las partes elevan un año la pena solicitada por el Ministerio Fiscal.
Los jóvenes mayores de edad, por su parte, serán juzgados en otro procedimiento y permanecen en prisión provisional acusados de un delito de homicidio, de tres homicidios en grado de tentativa, de dos delitos de lesiones --todos ellos con la agravante de abuso de superioridad--, de un delito de desórdenes públicos, de cinco faltas de lesiones y de otras cuatro de maltrato de obra.
REFUERZO POLICIAL.
Para evitar que se repita la agresión multitudinaria ocurrida la fatídica noche del 27 al 28 de mayo, los Mossos d'Esquadra se han esforzado en lograr una mayor coordinación con la Policía Local y una reacción más rápida ante cualquier incidente. También se ha aumentado el número de agentes de paisano para intervenir mejor ante determinadas situaciones.
En declaraciones a Europa Press, el inspector jefe de los Mossos d'Esquadra en Berga, Eduard Cuenca, explicó que se ha realizado "una pequeña remodelación" en el dispositivo y "algunos cambios de ubicación" en las patrullas. En concreto, hay entre un 20 y un 40% más de agentes de uniforme y de paisano, según las unidades, aunque no se trata de un "asedio policial", precisó Cuenca.
Además de agentes procedentes de Manresa y Barcelona, "el grueso del refuerzo se ha hecho con agentes de la comisaría de Berga, que conocen las calles de la localidad y la idiosincrasia de la fiesta y sus ciudadanos".
Otra de las novedades es que algunos agentes se desplazan en motocicletas de 650 centímetros cúbicos, que ya "son conocidas por la gente" porque se utilizan en el patrullaje de proximidad.
Por último, los Mossos y la Policía Local cuentan este año con un centro único de mando en las dependencias de la Policía municipal, lo que aumenta la coordinación entre cuerpos y permite que la Policía catalana disponga de todas las llamadas que reciba la Local.
Cuenca explicó que todos los días de la Patum, que finalizará el próximo domingo, se tratarán de la misma manera desde el punto de vista policial, independientemente de la asistencia de visitantes, factor del que dependía la seguridad hasta el año pasado.
Respecto a la reacción de los ciudadanos frente a la actuación de los Mossos --el año pasado hubo críticas a la Policía catalana por su intervención en los incidentes que supusieron la muerte de Isanta--, el inspector jefe aseguró que no prevén protestas ni un ambiente crispado.
Cuenca aseguró que las reuniones previas con las entidades, asociaciones y vecinos de Berga han ido "bien" y ahora "todo el mundo está centrado en que la fiesta salga bien". "Hay ganas de buena fiesta", añadió.