Descubren que la microbiota intestinal es "trascendental" en la hepatitis alcohólica

Publicado 02/12/2019 12:27:55CET
El investigador Víctor Vargas, del VHIR
El investigador Víctor Vargas, del VHIR - VHIR

El estudio abre una nueva vía para tratar esta grave enfermedad, con una elevada mortalidad

BARCELONA, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un estudio internacional con liderazgo estadounidense y con participación del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR), el Hospital Clínic de Barcelona y el CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) ha descubierto que la microbiota intestinal tiene un papel "trascendental" en el desarrollo de la hepatitis alcohólica.

El trabajo, publicado en la revista 'Nature' y dirigido por Bernbd Schnabl de la Universidad de California (Estados Unidos), ha descubierto nuevos mecanismos de la hepatitis alcohólica (HA), la forma más grave de la enfermedad hepática alcohólica, que actualmente tiene una elevada mortalidad.

En concreto, han descubierto que la bacteria Enterococcus Faecalis secrega una proteína --llamada citolisina-- que circula por la sangre y causa daño celular en el hígado, favoreciendo el fallo hepático; esta bacteria es un germen que no se halla en el microbioma normal, pero que en los pacientes con hepatitis alcohólica representa el 5,6% de las bacterias fecales.

Los investigadores evidenciaron que los pacientes que presentan cepas de la bacteria E. Faecalis productoras de citolisina en sangre tenían mayor mortalidad: casi el 90% de los pacientes --de un total de 25-- con hepatitis alcohólica y la proteína positiva fallecieron dentro de los 180 días posteriores al ingreso hospitalario, frente al 4% de los que la tenían negativa, de un total de 54.

El investigador del Cibererhd y del Clínic Juan Caballería ha destacado que gracias a este hallazgo consideran "que la detección del gen de la citolisina en las heces en estos pacientes podría ser un biomarcador óptimo para determinar la gravedad de la enfermedad hepática y el riesgo de muerte", ha dicho en un comunicado del Vall d'Hebron.

Esto "supondría poder establecer terapias personalizadas en función del estado de esta proteína", en una enfermedad que actualmente basa su tratamiento en corticosteroides y cuenta con una escasa eficacia en muchos casos, y la única posibilidad de curación es el trasplante precoz de hígado.

También detectaron que las estrategias dirigidas a reducir la acción de esta proteína disminuían el daño hepático en ratones expuestos al alcohol: "Creemos que es necesario realizar estudios clínicos controlados para comprobar la seguridad y la eficacia de esta estrategia en pacientes con hepatitis alcohólica grave mediante fármacos que reduzcan la liberación o la acción de la proteína citolisina", ha dicho.

ESTUDIO EN PERSONAS Y RATONES

En diferentes partes del estudio se analizó a 158 personas, entre las que hay 26 que hicieron de grupo de control (bebedores sociales), 44 pacientes bebedores de riesgo pero sin hepatitis alcohólica y 88 que sí sufrían la enfermedad, pertenecientes a la red de centros clínicos del Consorcio InTeam en España, Estados Unidos, México, Gran Bretaña y Francia.

Los investigadores analizaron muestras fecales y de suero de enfermos de hepatitis alcohólica A y en ratones --modelos murinos de hepatopatía alcohólica--, y transfirieron heces de personas con hepatitis alcohólica con citolisina positiva y negativa a ratones expuestos al alcohol.

Los animales con microbiomas intestinales positivos para citolisina desarrollaron una enfermedad hepática inducida por alcohol más grave y sobrevivieron en menor medida que los ratones sin citolisina.

Finalmente, una terapia con un bacteriófago dirigido contra las cepas de E. Faecalis productoras de citolisina ayudó a evitar la lesión hepática, lo que "puede abrir la puerta para desarrollar y comprobar la utilidad de estrategias terapéuticas" dirigidas a esta bacteria y la proteína que segrega, ha destacado el investigador principal del grupo de Enfermedades Hepáticas del VHIR, Víctor Vargas.

Esta investigación se ha publicado por parte del Consorcio InTeam, coordinado por Ramón Bataller de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) y cuenta con la participación de los investigadores del CIBEREHD Juan Caballería, del Hospital Clínic de Barcelona; y con Víctor Vargas y Meritxell Ventura-Cots del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona.

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