8 de abril de 2020
 
Actualizado 07/05/2015 5:26:37 +00:00 CET

Descubren que el VIH usa células del sistema inmunitario como "caballo de Troya" para propagarse

Vírus del sida, VIH
Foto: GETTY

BARCELONA, 7 May. (EUROPA PRESS) -

   Científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa han demostrado que el VIH utiliza una familia de células del sistema inmunitario denominadas mieloides como "caballo de Troya" para propagar la infección, ha informado el centro en un comunicado.

   El hallazgo, publicado en la revista 'Retrovirology', demuestra por primera vez que las células mieloides pueden capturar el VIH, pero en lugar de iniciar una respuesta inmunitaria contra el virus, lo concentran en gran cantidad y lo transmiten a su principal diana, los linfocitos T-CD4.

   A través de este mecanismo, las células mieloides favorecen la rápida expansión del virus por el organismo, algo para lo que los científicos del IrsiCaixa ya está investigando un fármaco, que podría potenciar los tratamientos actuales, teniendo en cuenta que bloquea una vía diferente de diseminación del virus.

   Los científicos han trabajado con amígdalas de personas no infectadas por el VIH, aislando por primera vez las células mieloides directamente del tejido humano: los resultados confirman que, también en el tejido, estas células tienen la capacidad de actuar como "caballo de Troya".

   En condiciones normales, cuando un patógeno entra en el organismo, las células mieloides desempeñan un papel clave en la activación de la respuesta inmunitaria: "Su función consiste en patrullar por el organismo, capturar los agentes infecciosos que nos invaden, degradarlos y obtener algunas de sus moléculas".

   A continuación, se desplazan a los nódulos linfáticos, donde presentan las moléculas del patógeno a los linfocitos T, unas células encargadas de destruir de manera específica los microbios y las células que ya se han infectado.

   El problema del VIH es que se aprovecha de las células mieloides y se refugia dentro, en compartimentos donde no llega a degradarse por completo, lo que le permite llegar entero a sus dianas principales: los linfocitos T-CD4.