Actualizado 27/01/2026 10:16

Cuánta lejía es suficiente para desinfectar: por qué no siempre hace falta usarla más concentrada

Lejía
Lejía- UNSPLASH

MADRID 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

La lejía es uno de los productos de limpieza más habituales en los hogares. Se usa para fregar suelos, desinfectar superficies o limpiar el baño, muchas veces con la idea de que "cuanta más, mejor". Sin embargo, esa intuición no siempre se ajusta a cómo funciona realmente este desinfectante.

En la práctica, es común añadir la lejía "a ojo", aumentar la cantidad cuando algo parece muy sucio o pensar que una disolución más concentrada garantiza una limpieza más eficaz. Pero ¿hasta qué punto es necesario usarla así? ¿Y cuándo deja de aportar un beneficio real?

UN EXPERIMENTO PARA PONER A PRUEBA LA LEJÍA

Para dar respuesta a esas cuestiones, el biólogo y divulgador Dani Prieto, conocido en TikTok como @bajo.elmicroscopio, planteó una comparación directa entre dos disoluciones de lejía: una muy concentrada (al 50% en agua) y otra mucho más diluida (al 10%). Ambas se utilizaron para limpiar superficies similares, de las que después se tomaron muestras.

@bajo.elmicroscopio ?? ¿Qué pasa si ponemos la lejía a prueba? En este experimento comparo dos disoluciones de lejía: una al 50% y otra al 10% en agua ?? Tras el tratamiento, siembro los resultados en una placa de cultivo ?? para ver si sobrevive algún microorganismo… ?? El resultado es claro: no hay crecimiento en ningún caso ??? Incluso la lejía al 10% sigue siendo efectiva como desinfectante. La lejía (hipoclorito de sodio) actúa destruyendo los microorganismos, y este experimento demuestra que no siempre hace falta usar concentraciones muy altas ?? La ciencia también está en lo cotidiano ???? ¿Te lo esperabas? ???? . . . #lejia #desinfectar #bacteria #virus #microscopio ? sonido original - Bajo el microscopio

Estas muestras se sembraron en placas de cultivo de microorganismos y se incubaron durante 48 horas a 36 grados centígrados, una temperatura adecuada para favorecer el crecimiento bacteriano. El objetivo era observar si, tras el tratamiento con lejía, sobrevivía algún microorganismo capaz de crecer en el cultivo.

EL RESULTADO: NO SIEMPRE MÁS ES MEJOR

Tras el periodo de incubación, las placas no mostraron crecimiento microbiano en ninguno de los dos casos. Es decir, tanto la disolución muy concentrada como la más diluida fueron eficaces para eliminar los microorganismos presentes en las superficies analizadas.

El resultado no significa que cualquier concentración de lejía sirva para todo ni que este experimento sustituya a protocolos sanitarios, pero sí ilustra una idea clave: a partir de cierto punto, aumentar la concentración de lejía no necesariamente mejora la desinfección.

En otras palabras, usar más producto del necesario no siempre aporta una ventaja adicional en condiciones normales de limpieza doméstica.

CÓMO ACTÚA LA LEJÍA COMO DESINFECTANTE

La lejía doméstica contiene hipoclorito de sodio, un compuesto químico con un fuerte poder oxidante. Su acción desinfectante se basa en dañar estructuras esenciales de los microorganismos, como las membranas celulares y ciertas proteínas, lo que acaba provocando su destrucción.

Una vez alcanzada una concentración suficiente para producir ese daño, el efecto desinfectante ya se cumple. A partir de ahí, aumentar la cantidad de producto no multiplica de forma proporcional su eficacia, especialmente en superficies limpias previamente de suciedad visible.

EL ERROR COMÚN: ASOCIAR OLOR FUERTE CON LIMPIEZA

Uno de los motivos por los que tendemos a usar demasiada lejía es la asociación entre olor intenso y sensación de limpieza. Sin embargo, el olor no es un indicador fiable de desinfección eficaz, sino simplemente una señal de que estamos inhalando vapores químicos.

Este exceso no solo es innecesario, sino que puede resultar contraproducente.

RIESGOS DE USAR DEMASIADA LEJÍA

Utilizar lejía en concentraciones muy altas aumenta la emisión de vapores irritantes, que pueden afectar a las vías respiratorias, los ojos y la piel, especialmente en espacios mal ventilados. Además, un uso excesivo puede dañar determinadas superficies, decolorar tejidos o deteriorar materiales con el tiempo.

También incrementa el riesgo de errores peligrosos, como mezclarla con otros productos de limpieza, algo que nunca debe hacerse.

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