BARCELONA 19 Dic. (EUROPA PRESS) -
Un grupo de expertos del equipo de Cirugía Fetal del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona han operado con éxito en Trieste (Italia) un caso grave de espina bífida durante la gestación en una niña que había sido diagnosticada de esta grave malformación antes de que naciese mediante un nuevo procedimiento quirúrgico intrauterino.
Se trata de una cirugía mínimamente agresiva para el feto pionera en Europa, aplicada en un caso de espina bífida, un desorden congénito que afecta al sistema nervioso central y que con posterioridad, en vida del niño, produce alteraciones cerebrales graves como la hidrocefalia y la malformación de Chiari, además de parálisis de las extremidades inferiores con incapacidad para caminar e incontinencia de esfínteres.
El coordinador del Grupo de Cirugía Fetal Experimental de Vall d'Hebron, José Luis Peiró, aseguró hoy que es una malformación --un gran quiste-- que puede detectarse con facilidad con una ecografía y del que se pueden diagnosticar una cincuentena de casos en Catalunya al año, la mayoría de los cuales acaba en una interrupción del embarazo.
La operación se llevó a cabo en agosto en el feto de una madre italiana embarazada de 22 meses, fruto de la colaboración con el Hospital Burlo-Garofolo de la localidad, al que se le practicó una cirugía fetal abierta a través del abdomen de la madre, seccionando el útero y situando la parte del feto afectada en la posición adecuada para ser operando y reparando el defecto de cierre vertebral.
Esta operación, de la que sólo hay un precedente en Sevilla el año pasado en la que también colaboraron especialistas de Vall d'Hebron, tiene como novedad la puesta en práctica de una técnica pionera de reparación dérmica que permitió una mejor cicatrización de la piel del feto a base de sustitutivos cutáneos y sellado sintético que, debido a la gran malformación y la carencia de piel suficiente, evitaron la reconstrucción de los colgajos musculares o cutáneos con agresivos cortes de piel y manipulación de tejidos.
Peiró explicó que la cirugía duró unos 50 minutos y que el parto se llevó a cabo a las 32 semanas, y en la niña --Elisabetta--, tres meses después del nacimiento, no ha progresado la malformación de Chiari, no sufre hidrocefalia, la lesión de la espalda estaba cerrada y cicatrizada y mueve extremidades.
La cirujana pediátrica del Hospital Burlo-Garofolo Gloria Pelizzo remarcó que el bebé se encuentra en una "situación neurológica normal" y que podrá caminar, pese a que prevén que tengan problemas de movilidad en el pie izquierdo.
El coordinador del Grupo de Cirugía Fetal resaltó que este tipo de cirugía es "mejor cuanto más precoz" y señaló que hasta las 26 semanas es viable, ya que más allá "no tendría tanta efectividad" y algunas malformaciones serían irreversibles. Peiró subrayó que este tipo de cirugía es única en Europa.