Fiscalía mantiene 43 años para un exentrenador catalán por abusos a menores y sube la indemnización

La defensa no niega los hechos, pero sostiene que "no son delictivos"

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Archivo - Fachada del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
Europa Press Catalunya
Publicado: jueves, 9 abril 2026 15:00

BARCELONA, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

Fiscalía mantiene la petición de 43 años y medio de cárcel, pero ha elevado la indemnización, para el que fue entrenador principal de baloncesto en la temporada 2017-2018 de un equipo femenino en el Centre Catòlic de L'Hospitalet (Barcelona) y que está acusado de cuatro agresiones sexuales a dos jugadoras de 14 y 15 años.

En el juicio, que ha finalizado este jueves en la Audiencia de Barcelona tras una primera sesión en marzo, la representante del Ministerio Público ha elevado los importes de las indemnizaciones por los daños psicológicos y morales causados a las víctimas alegando que, ocho años después de los hechos, "muestran altos niveles de ansiedad, angustia y tristeza".

Para la primera de ellas, para quien inicialmente reclamaba 10.000 euros como víctima de un presunto delito de agresión sexual, ahora solicita 50.000 euros; en el caso de la segunda, víctima de tres presuntos delitos de agresión sexual y para quien pedía 14.000 euros, ha reclamado 150.000 euros.

PERICIAL

Este jueves se ha practicado una pericial conjunta con los peritos propuestos por la defensa, un médico forense y una psicóloga forense, así como un médico forense y un psicólogo forense del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya (IMLCFC).

El médico forense propuesto por la defensa ha afirmado que, en el momento de los hechos, el acusado, que entonces tenía 20 años, sufría "una insuficiencia madurativa" que ha atribuido situaciones penosas en su infancia que impidieron que se relacionara con normalidad con jóvenes de su edad.

"Mantiene unos vínculos de apego con otros menores más jóvenes que él y ese es su mundo normal", ha argumentado el perito, que ha dicho que cuando se establecía un cierto grado de erotización lo consideraba normal porque se encuadraba dentro del círculo de relaciones donde él se encontraba seguro y aceptado, si bien posteriormente ha ido madurando hasta convertirse en un adulto normal, sin afectación cognitiva ni volitiva.

Lo ha descrito como una persona débil, dependiente e insegura, y ha dicho que, analizando el tiempo pasado, "no tenía conciencia infractora" por su insuficiencia madurativa.

Por el contrario, los peritos del IMLCFC, han dicho sobre su madurez que era, sin ningún tipo de duda, normal: "No estamos en absoluto de acuerdo, no hemos observado ninguna inmadurez que pueda justificar" una incomprensión de los hechos.

Además, han negado que el procesado tuviera un trastorno de personalidad y han señalado que tuvo varias parejas, que mantuvo varios trabajos continuados en el tiempo, que comenzó como ayudante entrenando a equipos de baloncesto a los 14 años y que, si bien sus circunstancias personales en la infancia pueden haber influido en su personalidad, no lo ven "tan crítico" como ha planteado el perito propuesto por la defensa.

Han reconocido que sufrió acoso escolar, pero que actuó de forma más asertiva de lo que figura en algunos informes, y han añadido que este hecho no está relacionado con los intentos autolíticos que sufrió, por lo que, sobre si las circunstancias adversas en la infancia pudieron provocarle un trauma, uno de los forenses ha dicho: "Yo no lo veo".

Por su parte, la fiscal ha recordado que ya tres años antes de los hechos que ahora se juzgan se castigó al acusado --que entonces tenía 17 años-- cambiándolo de equipo por mantener una relación sentimental con una niña de 13 años.

FISCALÍA

La Fiscal ha subrayado que el procesado siguió un "patrón abusivo" con las víctimas y que se aprovechó su superioridad profesional como entrenador y supervisor de las adolescentes, que le profesaban admiración, respeto y sumisión.

Ha añadido que creó una falsa creencia en las víctimas de que eran sus preferidas y les hizo creer que mantenían una relación sentimental, que se acercó a menores "especialmente vulnerables" por su situación personal y que las presionó con sexo pese a saber que tenían 14 años.

Ha insistido en que los hechos han quedado "plenamente acreditados" y ha afirmado que el acusado era consciente de lo que hacía porque pidió a las chicas que ocultaran las conversaciones que mantuvieron o que lo guardaran en su agenda con otro nombre.

Por su parte, la defensa, que ha solicitado la absolución, no ha negado que los hechos sucedieran, pero sostiene que "no son delictivos", ha aludido al principio de proporcionalidad y ha dicho que la petición de la Fiscalía está sobredimensionada.

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