BARCELONA, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
El dramaturgo y director Josep Maria Flotats dirige e interpreta la comedia trágica sobre la identidad judía 'Ser-ho o no. Per acabar amb la qüestió jueva', de Jean-Claude Grumberg, en el Teatre Lliure de Gràcia, al que regresa después de que hace unos 38 años interpretara 'La vida del rey Eduardo II de Inglaterra' en esta sala.
"Es muy emotivo y me hace muy feliz poder estar aquí y todavía actuar y trabajar y hacer cosas que me siguen formando y me apasionan", ha dicho Flotats en rueda de prensa este viernes.
El dramaturgo llega a la sala autodirgiéndose --con la ayuda de Pep Planas-- y en el papel de judío, que interpreta junto al joven actor Arnau Puig, al que seleccionó en unas pruebas en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC).
Puig asistió a estas pruebas solamente para dar la réplica a Ramon Madaula para otra obra: "Pasó una prueba sin saber que pasaba una prueba", ha dicho Flotats.
Ha avisado de que el joven actor tiene un gran futuro por su gran credibilidad sobre las tablas, y ha explicado que le recuerda a Gerard Depardieu cuando Flotats coincidió en un casting con él en París: "Depardieu me dejó patidifuso y me quedó grabado. Arnau me dio un poco esta impresión".
"Ha sido un lujo increíble pero también un reto en cada función para intentar ser digno de compartir escena con Josep Maria, al que seguía desde que era pequeño", ha dicho Arnau Puig, que ha aplaudido la clara metodología del director.
En la obra dos vecinos se encuentran a menudo en la escalera, y plantea qué puede llegar a pasar cuando uno descubre por Internet que el otro es judío, lo que le permitirá hablar de "tolerancia y escuchar al otro".
DERECHO A LA DIFERENCIA
"La lectura es el derecho a la diferencia y a pensar de otra forma", ha explicado Flotats, que ha avanzado que los vecinos construyen una relación de simpatía pese a mantenerse en posiciones muy distintas.
Sobre la selección del texto, ha explicado que conoció al Jean-Claude Grumberg en sus inicios como actor en el Teatre de la Ville de Paris: "Tenemos mucha amistad y hace muchos años que quería montar una obra suya, pero no había podido", ha dicho Flotats, apuntando también que Barcelona no ha visto ninguno de sus textos.
Reacio a desvelar las sorpresas de la comedia, ha explicado que es divertida e ingeniosa, con doble y triple sentido, y lo más importante: "Hace reír constantemente y después provoca preguntas".
ABSURDO Y HUMANO
La obra también alberga una mirada política en la que Grumberg trata de provocar la risa a partir de temas muy graves: "Roza el teatro del absurdo pero siempre con una carga humana muy profunda".
Para Flotats, la pieza "toca la fibra humana y permite un intercambio de sensibilidad entre el espectador y el actor, y sabe transmitir emoción", al plantear al espectador numerosas preguntas y una ausencia de sed de venganza.
La traducción ha ido a cargo de Salvador Oliva, en una "versión magnífica" que quiere ser fiel al estilo conciso y contemporáneo original, con réplicas muy cortas y con mucho esfuerzo para mantener las múltiples lecturas de cada frase.
Sobre su trayectoria desde entonces, Flotats ha dicho: "Ya he dado mucho, pero tengo la sensación de que ha pasado muy poco tiempo", a la vez que ha asegurado que se mantiene intacta su pasión por el oficio.