La iglesia de Santa Coloma recupera sus frescos del siglo XII gracias al video mapping

Mapping de los frescos de Santa Coloma, en Andorra
SFG. GOVERN ANDORRA
Publicado 17/09/2018 17:49:46CET

ANDORRA LA VELLA, 17 Sep. (EUROPA PRESS) -

La técnica audiovisual del video mapping ha devuelto a la iglesia románica de Santa Coloma las pinturas murales que fueron pintadas en su ábside y frontal en el siglo XII, y arrancadas en los años 30 del siglo pasado.

El Gobierno andorrano ha invertido 145.000 euros --más 100.000 euros en concepto de mejoras dentro del templo-- para ofrecer al visitante una recreación de cómo lucían los frescos en su estado original.

Se trata de una secuencia de seis minutos donde se expone todo el proceso de trabajo que llevó a cabo el maestro de Santa Coloma, desde el esbozo hasta el resultado final.

Se sigue un orden de importancia iconográfica, empezando por Cristo, quien se muestra rodeado de animales que representan a los apóstoles. También aparecen la Virgen María, Santa Coloma y San Pedro.

La UTE formada por Burzon&Comenge y Playmodes Studio ha sido la encargada de desarrollar esta recreación histórica audiovisual, inspirándose también en proyectos anteriores suyos como el de Sant Climent de Taüll (Lleida).

La proyección del video mapping se podrá contemplar en grupos reducidos de diez personas para garantizar la calidad de la experiencia.

Hasta el 30 de septiembre será gratuito; cuando entre en funcionamiento el Espai Columba, el museo que se está construyendo a tocar de la iglesia, la experiencia del video mapping estará incluida dentro de la entrada general al museo.

FRESCOS ORIGINALES

El Espai Columba es el lugar escogido para exhibir los frescos originales; la ministra de Cultura, Juventud y Deportes del Gobierno andorrano, Olga Gelabert, aprovechó la inauguración la pasada semana del video mapping para anunciar que esta instalación museística se inaugurará a principios del año que viene.

Las pinturas murales de la iglesia fueron arrancadas en 1933, tras ser vendidas por el Obispado de Urgell a un anticuario de Barcelona.

Posteriormente terminaron en manos del barón de Van Cassel, aristócrata alemán de origen judío; en la Segunda Guerra Mundial el Tercer Reich confiscó su colección de arte.

Cuando el nazismo cayó, pasó al estado alemán, hasta que en 1999 el gobierno publicó un decreto para restituir los bienes robados y los herederos del barón la recuperaron.

A partir de entonces, se iniciaron los contactos con el gobierno andorrano, que adquirió el año 2007 estos elementos icónicos de alto valor histórico por 3,7 millones de euros.