Archivo - El presidente de la Unió de Comunitats Islàmiques de Catalunya (Ucicat), Mohammed El Ghaidouni - DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS - Archivo
BARCELONA, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -
El presidente de la Unió de Comunitats Islàmiques de Catalunya (Ucicat), Mohammed El Ghaidouni, ha manifestado en una entrevista a Europa Press que es "muy triste hacer política difamando a una parte de la sociedad catalana" en relación a discursos contra su comunidad.
Así se ha expresado al ser preguntado por las declaraciones de la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, en Catalunya Ràdio en la que tildó de barbarie lo que recoge el Corán y afirmó que clausuraría mezquitas que difunden una interpretación literal del Islam.
El Ghaidouni, que ha participado esta semana en la celebración del Iftar organizado por la Fundació Ibn Battuta con la colaboración de la Ucicat y el Institut Europeu de la Mediterrània en el Museu Marítim de Barcelona, ha afirmado que el Islam significa la paz, la participación y el reconocimiento del otro, "y cuando se dice el otro no lo define como musulmán, el otro, el ser humano en general".
De hecho, explica que en el mes sagrado de Ramadán los musulmanes se ponen "en la piel de lo que sufren millones y millones de personas en todo el mundo, que no pueden comer, que no pueden beber" por falta de recursos.
Para El Ghaidouni, la extrema derecha y Orriols deben "respetar el marco jurídico español", y ha subrayado que los musulmanes no piden algo que no sea esto, pues ellos también tienen el deber de respetar todas las sensibilidades y diversidades religiosas, culturales y de creencias.
Preguntado sobre si le preocupa el auge de estos discursos, El Ghaidouni sostiene que son "fáciles de comprar" cuando la crisis económica golpea a la gente, que asimila el mensaje de que la culpa es el inmigrante.
RAMADÁN
El mes sagrado de Ramadán, explica El Ghaidouni, es uno de los cinco pilares del Islam y todos los musulmanes mayores de edad (con capacidad de hacerlo) tienen el deber de cumplir con ello.
Ayunar tiene como principal objetivo hacer reflexionar al individuo y a la comunidad, con la celebración de oraciones nocturnas en las mezquitas: "Las personas dan mucho más valor al alma que al cuerpo y consolidan esta potencia que tiene el alma, porque a través de ella podemos controlar nuestros deseos, podemos controlar nuestra conducta, podemos, en definitiva, ser buenos ciudadanos en nuestra sociedad".
Preguntado sobre si se enfrentan a prejuicios por parte del resto de la sociedad, El Ghaidouni considera que "todo el mundo lo ve como algo positivo", porque forma parte del compromiso personal y no afecta al otro, al contrario, y la celebración del Ifar es un buen momento para que la comunidad musulmana abra sus puertas al resto de ciudadanos que no tengan esta costumbre para que la conozcan.
En Catalunya, afirma, "la diversidad religiosa cada vez está mucho más consolidada" y, de hecho, en la actualidad cuenta con más de 350 lugares de culto que están jugando un papel muy positivo en dar a conocer esta práctica religiosa al resto de ciudadanos y, por lo tanto, está cada vez más normalizada en la sociedad catalana.
Preguntado sobre si es necesario que la capital catalana cuente con una mezquita, como en el caso de Madrid, sostiene que es un debate abierto desde hace mucho tiempo y que sería "bienvenida, siempre y cuando se construya con los musulmanes de Barcelona y que el dinero no venga de fuera".
PAZ
Sobre la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel, El Ghaidouni lamenta que lo acabarán pagando los ciudadanos y no quienes la han declarado, por lo que, preguntado sobre qué desearía durante este mes sagrado, pide "que reine la paz en este mundo y en Catalunya, precisamente".
Durante su discurso en el Iftar, aseguró que este año el mes de Ramadán coincide con un momento difícil, en el que el lenguaje de la guerra vuelve a ocupar espacios que deberían estar ocupados por el diálogo, la diplomacia y el entendimiento entre los pueblos.
Expresó que la guerra nunca es la solución y que cada bomba que cae sobre una ciudad destruye mucho más que edificios, erosionando la confianza en la humanidad, y trasladó su reconocimiento "a la posición del gobierno de España y del presidente, Pedro Sánchez, que ha defendido una postura clara en favor del diálogo, de la diplomacia y en contra de la escalada bélica".
El Ghaidouni subrayó que el rechazo a la guerra es un acto de responsabilidad histórica y advirtió de que el crecimiento de la extrema derecha y de los discursos de odio representan un desafío para la convivencia democrática: "No hay democracia sin diversidad, no hay convivencia sin respeto y no hay paz verdadera sin justicia".