Publicado 21/11/2020 10:31CET

La mortalidad en el Hospital del Mar de Barcelona baja 10 puntos entre la primera y segunda ola de Covid

Trabajadores sanitarios atienden a un paciente en la UCI del Hospital del Mar en Barcelona
Trabajadores sanitarios atienden a un paciente en la UCI del Hospital del Mar en Barcelona - David Zorrakino - Europa Press

El centro barcelonés pasa del 17% de la primera ola al 7% actual

BARCELONA, 21 Nov. (EUROPA PRESS) -

El jefe del Servicio de enfermedades infecciosas y coordinador general Covid-19 del Hospital del Mar de Barcelona, Juan Pablo Horcajada, ha destacado que la mortalidad ha bajado 10 puntos porcentuales entre la primera y la segunda ola de la pandemia.

En declaraciones a Europa Press, ha concretado que al inicio de la pandemia la mortalidad que registró el hospital en pacientes con coronavirus fue del 17%, mientras que en esta segunda etapa está siendo del 7%.

Según Horcajada, "puede estar motivado por varias razones", como que el hospital ha atendido a menos pacientes de más de 70 años en la segunda ola, y que ahora se aborda a los pacientes con más experiencia.

Al haber menos pacientes que en la primera ola, han podido dar una respuesta "muy buena y muy equilibrada" en el segundo impacto de la pandemia, también gracias al conocimiento de los profesionales para abordar esta situación desde el punto de vista clínico y organizativo.

Otro aspecto positivo de la segunda ola es que han podido dar respuesta a las actividades asistenciales no relacionadas con el Covid-19, sin tener que desprogramar prácticamente nada más allá de algún "tema pequeño".

"Ha sido un éxito", según el doctor, aunque ha argumentado que el precio para conseguirlo es un sobresfuerzo muy grande de la plantilla dedicada a la atención de la pandemia, que está muy cansada.

SITUACIÓN ASISTENCIAL

El hospital tiene a 21 ingresados en camas de críticos, cuando la capacidad de su unidad de cuidados intensivos (UCI) es de 18 camas, por lo que han debido ampliarla con tres camas de fuera de la UCI.

"Así ya llevamos casi un mes", ha destacado el doctor, y ha añadido que en las plantas de hospitalización normal tienen a 75 pacientes por Covid-19, cuando hace una semana eran cerca de 90.

"Ahora hay un pequeño descenso en las plantas que esperemos que se vea reflejado en las UCI en las próximas semanas", ha dicho en relación a la mejora de los indicadores asistenciales del centro.

FLEXIBILIZAR MEDIDAS

Al preguntársele por el Plan de flexibilización de las restricciones derivadas de la segunda ola impulsado por el Govern, ha lamentado que, si se empiezan a levantar medidas, es probable un "nuevo aumento de ingresos".

"No estamos tranquilos. Las cifras todavía son altas, y necesitaríamos un descenso mucho más importante. No es un nivel insostenible, pero tenemos el hospital tensionado. Se tiene que estar muy vigilante", ha alertado.

Pero no considera que "se haya vuelto a caer en el mismo error" de la primera ola al querer desescalar medidas rápidamente, con un plan por tramos que también puede ir hacia atrás según la situación epidemiológica.

"LA VACUNA NO SERÁ 100% EFICAZ"

Sobre la llegada de un tratamiento, ha precisado que hay ensayos clínicos para conseguir de los dos tipos: preventivos, que sirven para prevenir la infección, como una vacuna; y curativos, que se administran al paciente una vez ya enfermo.

Ha diferenciado el laboratorio de la vida real, porque a su juicio hay muchos factores que pueden influir a la hora de que, al final, la vacuna tenga el impacto necesario: "La vacuna no será 100% eficaz. Esto lo sabe todo el mundo".

Ha argumentado que hay vacunas que se deben dar en dos dosis, y "asegurar que a todo el mundo se la administren dos es prácticamente imposible", por lo que ya habrá un porcentaje de gente que solo recibirá una dosis.

Además, hay vacunas cuyo sistema de almacenamiento implica temperaturas de -80 grados, nivel "muy difícil de mantener", por lo que posiblemente habrá vacunas que, cuando se apliquen a la vida real, habrán perdido su eficacia cuando lleguen al enfermo.

Así, ha defendido que "la única herramienta" para reducir la mortalidad hasta que llegue un tratamiento es evitar la enfermedad, con distanciamiento social, higiene de manos y mascarilla.

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