Publicado 22/10/2017 16:20CET

Omella: "Ninguna dificultad o persecución puede quitarnos la alegría de confesar a Jesús"

El arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella
MISSIONERS CLARETIANS – RAMON RIPOLL

   BARCELONA, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, ha afirmado este domingo durante la misa de Acción de Gracias por la beatificación de 109 mártires claretianos: "El amor vence al odio y ninguna dificultad o persecución puede quitarnos la alegría de confesar a Jesús", ha informado Claretians de Catalunya en un comunicado.

   Al presidir la eucaristía en el santuario del Cor de Maria de Barcelona, junto al superior general de los Misioneros Claretianos, el padre Mathew Vattamattam, Omella ha pedido no tener miedo "de afrontar las dificultades del tiempo presente porque, a través de eventos que a veces desbordan, Dios va dirigiendo la historia humana hacia su plenitud".

   Asimismo, ha reiterado el mensaje de perdón y reconciliación que ya difundió en la celebración en la Sagrada Família este sábado, haciendo un llamamiento en la confianza absoluta en Dios ante las dificultades, según el comunicado.

   El arzobispo ha pedido a los claretianos seguir colaborando "con todos los que se esfuerzan por construir un mundo más justo y solidario, incluyendo las autoridades políticas", sin olvidar que, según él, el corazón pertenece solo a Dios.

   Así, ha pedido una entrega absoluta a Dios: "No os dejéis atrapar por ideologías políticas o por otros ídolos modernos que reclaman nuestra entrega absoluta. Solo a Dios hemos de dar lo que es de Dios. Esto nos dará una gran libertad de espíritu".

   Sobre la beatificación, ha valorado que ha sido "la reconstrucción definitiva de 109 vidas rotas" por confesar a Cristo y ha valorado que es una manera, no de pasar cuentas, sino de hacer un canto a la infinita gracia de Dios.

   Este fin de semana se han reunido claretianos de todo el mundo en Barcelona para participar en los actos de beatificación de los 109 mártires asesinados por su fe, que empezaron el viernes con un velatorio de plegaria en el santuario del Cor de Maria presidida por el padre Vattamattam, y que tuvo lugar el sábado con una eucaristía en la basílica de la Sagrada Família.

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