BARCELONA, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Fiscalía pide 31 años de cárcel para una mujer que presuntamente asesinó a un anciano cuando el 26 de octubre de 2010 la descubrió 'in fraganti' robándole en su piso de l'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) al que después prendió fuego.
En su calificación recogida por Europa Press previa al juicio que está previsto que arranque este viernes con jurado popular, la fiscal solicita 19 años por asesinato, ocho por incendio, tres por robo con violencia y uno más por allanamiento de morada.
Priscila O., que por motivos económicos vivía junto a su marido con sus suegros en Santa Coloma de Cervelló (Barcelona), en abril de 2009 conoció a la víctima porque sus padres regentaban un negocio en los bajos del edificio de la carretera de Collblanc en el que residía el anciano.
Como la víctima comenzó a visitar el comercio con frecuencia, entabló una relación de confianza con la acusada "hasta el punto de que esta llegó a subir en más de una ocasión a su domicilio para ayudarle en alguna tarea del hogar o para hacerle alguna cura".
Apretada por su situación económica, las deudas acumuladas junto a su marido y conocedora del dinero que tenía la víctima, le engañó haciéndole creer "que era una mujer maltratada por su pareja, que el hijo de ambos de tres años de edad tenía graves problemas de salud, que podría ingresar en prisión si no abonaba una importante cantidad de dinero o incluso que podría perder la custodia de su hijo".
Así consiguió presuntamente que le entregara diferentes cantidades de dinero y, en concreto el 25 de agosto de 2010, le acompañó a una entidad bancaria consiguiendo que le hiciera una tranferencia de 20.000 euros "sin que con ese dinero se llegara a saldar deuda alguna".
Fue el día antes de que la acusada, al no estar la víctima en casa, entró en el domicilio por una ventana y registró varias habitaciones cuando, entre las 13 y las 13.30 horas, el anciano la sorprendió porque regresó antes de lo previsto.
LO ASFIXIÓ
Al ser descubierta, Priscila O., con el ánimo de matarlo o, en todo caso, "sabiendo de las altas probabilidades de causar su muerte", le golpeó reiteradamente con un objeto contundente en la cabeza y lo asfixió provocándole la muerte.
Para borrar cualquier huella que pudiera incriminarla, prendió fuego en cinco puntos del domicilio "a sabiendas de que se trataba de un inmueble habitado por numerosos vecinos y de que por la hora del día que eran muchos los que podían estar en sus respectivos domicilios".