BARCELONA 27 Sep. (EUROPA PRESS) -
La responsable de la escuela de música Granados-Marshall, Carlota Garriga, definió a la pianista Alicia de Larrocha, que presidía el centro, como una "antidiva" y una gran trabajadora a quien nunca le interesaron las condecoraciones.
"Agradecía los aplausos, pero al acabar las actuaciones se iba a casa a pensar en el próximo concierto", aseguró Garriga, en declaraciones a los periodistas tras acudir a la capilla ardiente de la concertista.
"Cuando muera, no lo digáis a nadie", recordó que le había dicho la pianista que, según Garriga, siempre quiso pasar desapercibida.
Garriga subrayó la sencillez y la auto exigencia de la pianista, y destacó que hasta hace dos años aún daba clases en su casa a pianistas de países como Japón y Rusia, mucho de los cuales enseñan ahora el repertorio español en sus lugares de origen.
Añadió que había sacrificado mucho para dedicarse a su carrera y que dio libertad a sus descendientes y discípulos para divulgar sus interpretaciones tras su muerte.
La escuela de música Grranados-Marshall la fundó hace más de un siglo el compositor Enric Granados, y al fallecer, se hizo cargo del centro su discípulo y colaborador en la tarea pedagógica de la academia, Frank Marshall. En 1959, Alicia de Larrocha se responsabilizó de la escuela.