BARCELONA, 17 Abr. (EUROPA PRESS) -
El autor Sandro Veronesi explora los temas de la memoria y los recuerdos de la infancia así como el "descubrimiento de la resiliencia" en su libro 'Septiembre negro' (Anagrama/Periscopi), que sigue la historia de un joven en la Italia de los años 70.
En un encuentro con periodistas este viernes en Barcelona, afirma que la novela aborda la "aceptación versus la resignación, un tema que es a la vez laico y cristiano", y que quería situar la historia 50 años atrás porque, ahora, no se veía escribiendo sobre el presente.
El libro sigue a Gigio, en su niñez, y sus recuerdos en la localidad costera de Fiumetto, en la Emilia-Romaña (Italia), donde habla de su familia, su primer amor, el gusto por la lectura y la vida cotidiana, y narra cómo en el septiembre del 72 dos eventos --el asesinato de un niño y el ataque terrorista de los Juegos Olímpicos de Múnich a manos del grupo Septiembre Negro-- acaban marcándole.
Veronesi optó por que la voz narrativa del libro fuera un Gigio ya de adulto, con entre 60 y 65 años, "una voz calmada, que no tiene esas estridencias, con un tono desprovisto de resentimiento, de rabia".
"El trauma ha sido superado, pero deja entender el riesgo inmenso que corrió de convertise en un chico y después en un hombre disfuncional, problemático", y en cambio, indica, el protagonista es alguien que ha conseguido salir adelante.
ENAMORAMIENTO Y LECTURA
Otro tema que aborda es la transición del amor de niños al que siente un adulto: el protagonista vive su primer amor ese verano, que no es físico, ya que "se conforma" con ver a Astel, la chica que le gusta; pero llega un momento en que le surgen ganas de tocarla y besarla y ya se da una "transición al primer nivel del amor adulto".
Gigio también descubre la afición por la lectura y Veronesi explica que, con esto, quería señalar cómo la 'noia' --que en italiano significa 'aburrimiento'-- es "el enemigo de todos los niños" que, según él, se puede combatir a través de una lectura bonita y apasionante.
CINE
Preguntado por una eventual adaptación de esta novela al cine --como pasó con otros libros como 'El colibrí' o 'Caos calmo'--, el autor señala que se necesitarían muchos figurantes y modificar las playas para hacerlas como las de aquella época, y reconoce que es una historia que podría ser cinematográfica, "pero no en Italia".
"En Italia cada vez se está subvencionando menos el cine italiano, y, en cambio, más el cine americano. En este momento, en Cinecittà está Mel Gibson desde hace más de 8 meses haciendo una película sobre la Biblia, subvencionada por Italia", y añade que no tiene nada en contra pero que no le cuadra con los recortes que, según dice, hay hacia el cine italiano.
FUTURO
Preguntado por el futuro, ante el contexto actual mundial, ha puesto de ejemplo a sus hijos, quienes explica que pueden vivir con la idea de no ver un futuro que mejora: "Esto a nuestra generación le resulta extraño, porque nosotros el futuro sí que lo veíamos como algo evolutivo, una mejora constante".
"Vemos lo que está pasando en los gobiernos de Italia, Estados Unidos, probablemente se verá en Francia, Inglaterra, vemos lo que pasa en Oriente Medio o en Ucrania... Eso no es el futuro que se había imaginado", añade.
Considera que se tiene que luchar y que, aunque opina que es imposible hacerlo con optimismo, pero que tampoco hay que caer en el pesimismo: "No hay que desmotivar a los hijos, a la gente joven, que son capaces de nadar en un agua donde nosotros no seríamos capaces de nadar. Nosotros necesitábamos utopía, esperanza. Ellos pueden nadar y respirar en aguas bajas, sin angustia, que es una cosa admirable".