Actualizado 17/12/2013 22:03 CET

Vila señala que el 48% de la contaminación del aire en Barcelona se debe al transporte rodado

El conseller Santi Vila y Martí Solà (Gas Natural Fenosa)
EUROPA PRESS

Expertos recuerdan la importancia de reducir el número de coches para mejorar los indicadores

BARCELONA, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

El conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat, Santi Vila, ha recordado este jueves que hasta el 48% de las partículas contaminantes del aire en el área de Barcelona son responsabilidad del transporte rodado, por lo que cualquier política de mejora de la calidad debe tener en la movilidad y en el tráfico "el primer ámbito de trabajo".

Vila, que ha participado en la inauguración del seminario 'Calidad del aire urbano y salud humana', organizado por la Fundación Gas Natural Fenosa, ha recordado que hasta el 90% de la población europea vive en áreas urbanas en las que se supera el límite de contaminación para alguna de las sustancias marcadas por la Comisión Europea, por lo que ha apostado por medidas fiscales como "estímulo" para mejorar los indicadores.

El conseller, que ha reconocido que la calidad del aire y la salud de la población guardan una "relación directa", ha apuntado que el 80% de los catalanes vive en ciudades y ha situado las políticas ambientales como una prioridad para cualquier administración responsable.

El director general de la Fundación Gas Natural Fenosa, Martí Solà, ha añadido que la calidad del aire es un "tema trabajado pero no resuelto", y ha apostado por incidir en él porque afecta a toda la población, especialmente en lo que se refiere a los vehículos --ha recordado que en la última década en España ha crecido la población un 12% y el número de coches un 23%, hasta llegar a los 33 millones de unidades--.

En este sentido, ha hecho una clara apuesta por el vehículo que funciona con gas, una asignatura pendiente en España --ha lamentado que solo funcionan a día de hoy unos 4.000--, ya que aunque el coche eléctrico también ofrece buenos resultados, todavía no está resuelto el almacenamiento de la energía y las baterías siguen presentado "dificultades", ha asegurado.

NORMATIVA INCUMPLIDA

El seminario ha contado también con la participación de expertos como el investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea) del CSIC, Xavier Querol, y el codirector del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (Creal), Jordi Sunyer, quienes han evidenciado que la contaminación del aire constituye un problema de salud humana de primer orden.

Querol ha reconocido que el área de Barcelona está mejor ahora que hace años y actualmente se dispone de las herramientas para solucionar los problemas que antes no se tenían, pero ha lamentado que la capital catalana tiene una densidad de tráfico "brutal" de 6.000 coches por kilómetros cuadrado, una de las más altas de Europa.

Por ello, ha considerado que "cae por su propio peso" que la reducción del número de vehículos en el ámbito urbano es una necesidad para reducir la contaminación, más allá de las medidas tecnológicas, y ha pedido a las administraciones no tener miedo en la toma de decisiones en este sentido.

Querol ha recordado que en las ciudades mediterráneas la ausencia de lluvia respecto al norte de Europa provoca la resuspensión de las partículas de los frenos --responsables del 60% de las PM10--, y que es necesario tomar nuevas medidas de reducción para asegurar que la Comisión Europea no adopte sanciones ante los actuales niveles de contaminación.

Sunyer, por su parte, ha indicado que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire provoca hasta 3,5 millones de muertes al año en todo el mundo, la misma cifra que el sedentarismo y más que el colesterol.

"Evitaríamos muchas más muertes y ganaríamos mucha más calidad de vida" inviertiendo en calidad del aire que en otras cosas que preocupan más a la población, como el colesterol o las antenas de telefonía móvil, ha insistido Sunyer, que se ha declarado preocupado por la situación actual y ha evidenciado que la comunidad científica coincide en la importancia de esta problemática.

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