Foto: EUROPA PRESS
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BARCELONA, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -
El autor mexicano Juan Pablo Villalobos recupera en su tercera, novela 'Te vendo un perro', la figura de un excéntrico pintor olvidado.
Aprovecha esta figura para relatar con humor la vida y el arte de México en los últimos 80 años, según ha descrito este martes en la presentación del libro, publicado por Anagrama.
Se trata de una historia que Villalobos lleva 11 años queriendo escribir --desde que llegó a Barcelona en 2003--, y que ha abordado tras una decena de versiones descartadas, al haber encontrado, por fin, un estilo propio con sus dos novela anteriores, publicadas también en Anagrama.
El autor, que ha confesado sentir predilección por los escritores y artistas excéntricos, salda así las cuentas con su niñez y usa el un pintor abuelo de un amigo de su infancia, Manuel González Serrano --cuya vida ha investigado-- para reflexionar sobre la memoria y el olvido y los cánones artísticos, que se mueven y que hacen que ahora sea aceptado lo que antes eran anticanónicos.
Para ello, ha creado el personaje de Teo, un taquero jubilado de 78 años que pasa los días con un grupo de ancianos, y recuerda la vida del pintor, con el que tenía relación, y que de paso relata también los sucesos artísticos y políticos de México.
Villalobos ha explicado que la clave para dar forma a la novela fue situar el personaje del pintor en un plano marginal de la narración, paralelo al que vivió en el ámbito artístico.
En la misma línea, ha querido incluir como personajes secundarios, casi anecdóticos, algunos de los pintores que entonces eran aclamados y puestos en primera línea, como Frida Kahlo y Diego Rivera.
LO QUE NO SABÍAMOS QUE SABEMOS
El título 'Te vendo un perro' sale de una expresión, que significa cambiar de tema drásticamente, que a Villalobos le gusta en particular y que descubrió que solo se usa en su familia o en su pueblo --y no en todo su país natal, como creía--.
En el relato, un personaje trata de vender un perro muerto como carne para una taquería y, justamente, el autor ha contado que en México se dice que un taco debe ser de perro cuando un sitio está muy sucio o sabe mal.
La expresión le ha servido, también, "para hablar de las cosas que no sabíamos que sabemos: quizás todos hemos comido tacos de perro, pero no lo sabemos", ha desvelado.
LAS DESAPARICIONES EN MÉXICO
La novela tiene también una lectura política, que convierte en sarcasmo e ironía su tono humorístico, y usa el personaje de un repartidor de supermercado que desaparece para sacar a relucir el tema de las desapariciones sin investigar y los muertos en fosas comunes que tienen lugar en México, como los recientes hechos del caso de Iguala, que lo han llevado a las portadas internacionales.
"Los hechos de Ayotzinapa estaban anunciados. Son la consecuencia lógica de la descomposición del Estado mexicano --ha descrito-- en el que, además, el pueblo se ha acostumbrado a que la policía no investigue las desapariciones", pues a menudo los cuerpos policiales descartan trabajar en estos casos bajo la suposición de que 'algo habrían hecho' o tendrían relación con narcotraficantes.