Actualizado 02/04/2008 17:15 CET

Villoro cede la palabra en su libro de cuentos a narradores "accidentales" traicionados "por su subconsciente"

BARCELONA, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

El escritor Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) cede la palabra en su último libro, la antología de cuentos titulada 'Los culpables' (Anagrama), a narradores "accidentales" que no son escritores profesionales y que tratan de justificarse pero que, "traicionados por su subconsciente", acaban delatándose.

Los protagonistas de los siete cuentos del libro son dispares pero están unidos por la "visión irónica sobre las identidades" que lanza Villoro al imaginarlos y, algunos, reflejan situaciones propias de México, "un país que se ha preocupado mucho por su personalidad" y está "muy marcado por el folklore y la historia".

Un mariachi que es un gran astro de las rancheras pero que esta harto de ser un icono de su patria protagoniza el primer cuento, titulado 'Mariachi'. "Detesta salir a cantar con un sombrero que pesa cuatro kilos", puntualizó el autor, pero al ser hijo de cantante por mimetismo inició una andadura musical que ni siquiera le gusta.

También a México llega el protagonista de la novela corta 'Amigos mexicanos', incluida en el libro, un periodista norteamericano que va en búsqueda de "lo que se parezca a Frida Kalho" y demás estereotipos mexicanos. Pero encuentra situaciones "normales y aburridas" y, para hacer su crónica con aire "veraz", contará con la ayuda de unos amigos mexicanos que le crearán una situación problemática.

Según explicó hoy Villoro en rueda de prensa, esta novela corta inserida en 'Los culpables' se le ocurrió a raíz de una carta en la que Jack Kerouak le preguntaba a William Burroughs, que estaba en México, si creía que era peligroso viajar a ese país, a lo que el autor de 'El almuerzo desnudo' le contestó que "los mexicanos sólo matan a sus amigos".

"No saben contar historias" pero, a pesar de su "torpeza", logran "expresiones poéticas", explicó Villoro sobre sus personajes, que narran en primera persona algo diferente a lo que "pretenden comunicar" y, en realidad, muy tarde o nunca se llegan a dar cuenta "de lo que han dicho", con lo que el lector entiende que son "ridículos" y que se están "delatando".

"QUE NO SEA UN CAJÓN DE SASTRE".

Para Villoro, escribir un libro de cuentos es "más difícil" que escribir una novela porque "tienes que empezar y acabar siete veces", en su caso siete porque esos son los cuentos que eligió para este volumen. "Soy supersticioso, pero además eran los que podían combinar bien", añadió.

El "reto" de hacer una buena antología de cuentos es que no sea "en un cajón de sastre" y que las narraciones tengan "un sentido conjunto. En 'Los culpables', el sentimiento de culpa une los relatos porque está "muy presente" en todos ellos, aseguró el autor, que quería tratar tópicos y confrontarlos a otros arquetipos para hacer surgir "novedades" de esta colisión.

La suspensión física, como metáfora de la vital, es otro punto de unión entre algunos cuentos, como el que protagoniza un limpiador de ventanas que trabaja colgado de un andamio y un ejecutivo que continuamente pierde aviones y que, al fin, se da cuenta de que lo que ha perdido no son tantos vuelos y sí una relación personal.

SER GUIONISTA "ES COMO SER EL COCINERO DE UN ANTROPÓFAGO".

"Soy un guionista fracasado", confesó Villoro, quien añadió que dedicarse a hacer guiones "es como ser el cocinero de un antropófago" porque entre el director y el productor "hacen una merienda y se acaban comiendo al guionista", dijo.

Villoro publicará en septiembre otra antología, en este caso de ensayos literarios, bajo el título de 'De esto se trata'. Entre los premios que ha recibido destaca el Premio Mazatlán, que logró por su libro de ensayos 'Efectos personales' (2001), y el Premio Herralde de Novela por 'El testigo' (2004).