Actualizado 31/03/2017 08:24

¿Por qué tengo la piel más seca en invierno?

   MADRID, 25 Nov. (CHANCE) -

La piel del rostro está más tirante; la del resto del cuerpo te pica y si un día te olvidas de hidratarte notas la piel mucho más reseca que hace unos meses. A tu piel le afectan los cambios de temperatura y se resiente.

¿Y qué le está ocurriendo a tu piel si, a pesar de que la hidratas sigues notando que no brilla como antes? Eso es porque quizá lo que creías que estabas haciendo bien no lo está e incluso no comes tan bien como crees.

Apúntate nuestros consejos y verás como si los pones en práctica tu piel volverá a ser igual de radiante porque durante el invierno la piel recibe continuas agresiones ambientales que activan su sistema de protección y si éste no funciona correctamente, llegan la sequedad y la deshidratación.

1. MUCHA MÁS HIDRATACIÓN

Para reforzar el sistema de protección natural de la piel hay que aportar un extra de lípidos que hagan de barrera contra las agresiones externas. Es importante, además, que estas sustancias sean biodisponibles para la piel, que la nutran y la alimenten a la vez que la protegen.

2. PIELES SECAS, MÁS NUTRICIÓN QUE NUNCA

Tienen la barrera lipídica mucho más delicada, por eso las pieles secas son las mayores perjudicadas en invierno y deben redoblar las precauciones.

3. APUESTA POR LO NATURAL

Procura no utilizar sustancias limpiadoras que contengan ingredientes agresivos como SLS, sustancias con alto contenido de alcohol, cremas oil free -a excepción de las pieles acnéicas- y cualquier sustancia con PH extremos, menos de 4 y más de 8.

4. APUESTA POR LA COSMÉTICA MÁS NUTRITIVA

Es momento de empezar a utilizar limpiadoras en crema, leche o bálsamo, ideales porque además de limpiar, aportan un extra de nutrición. Después hay que aplicar sérum y a continuación siempre una crema, con mayor poder nutritivo de la utilizada en verano. Y protección solar, ¡imprescindible! si se va a estar expuesto al sol, ya sea esquiando, o simplemente dando un paseo por la montaña.

5. CONSUME MÁS ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES

Principalmente Omega 3, y de esteroles vegetales, aseguran un balance lipídico correcto y previenen los efectos de la glicación. Limita además el consumo de azúcares de rápida digestión.