MADRID, 1 Feb. (CHANCE) -
La noche del pasado sábado se la prometía espectacular para los miles de espectadores que acudieron al Movistar Arena para ver el concierto del rapero Delaossa, que se encuentra de gira presentando 'La Madrugá', su álbum más personal y ambicioso, y que ha calificado como un viaje desde la oscuridad hacia la luz. Quienes siguen al artista urbano son conocedores de sus puestas en escenas y ya sabían que las sorpresas y el espectáculo iba a estar servido. Pero no a tan 'alto nivel'.

Porque en un momento de la actuación, Delaossa se dispuso a dar un salto desde una estructura situada a unos 20 metros de altura sujeto, como manda el reglamento, por un arnés de seguridad. Lo que nadie esperaba era que el mecanismo fallara en el momento del salto, lo que hizo que el cantante cayera impactando contra el suelo de tal manera que el Movistar Arena enmudeció. El rapero quedó tendido en el suelo, su equipo técnico y los sanitarios no tardaron en atenderle y tras unos interminables minutos, el artista salió del escenario por su propio pie, visiblemente dolorido.

La organización confirmaba rato después el alcance del golpe: Delaossa se había dislocado un hombro y además tenía contusiones en un costado. La sorpresa llegó cuando el público vio aparecer de nuevo al rapero sobre el escenario, con el brazo en cabestrillo, dispuesto a continuar con su trabajo: "No me voy a ir sin terminar esto", indicó, desatando el fervor de sus miles de seguidores. Ya lo dijo Freddy Mercury, 'the show must go on'.