Luis Tosar: "Las cárceles son un reflejo de la realidad en mp3"

El actor Luis Tosar
EP
Europa Press Chance
Actualizado: lunes, 16 noviembre 2009 18:50

MADRID (Por Paula Gárgoles)

Luis Tosar es uno de los favoritos para los premios Goya por su papel de 'Malamadre' en 'Celda 211' en la que interpreta al un preso violento que lidera un motín con el objetivo de mejorar su situación. Por culpa del destino, un funcionario entra a trabajar ese mismo día y se ve involucrado de lleno en el motín y tiene que hacerse pasar por un preso. Hay una relación muy especial entre el funcionario camuflado y Malamadre.

Tosar, que ya tiene dos Goyas por 'Los Lunes al sol' y 'Te doy mis ojos' podría llevarse el tercero por su brillante trabajo en 'Celda 211' en la que modifica la voz para dar mayor credibilidad al personaje

- ¿Tienes preparado el discurso por si ganas el Goya?

- No, no he preparado el discurso todavía. Ojalá lo gane

- ¿Cómo has preparado tu personaje de Malamadre?

- Ha sido una labor de investigación, que venía facilitado por el director porque ya habían ido antes a centros penitenciarios y habían hablado con una serie de reclusos que han sido la fuente de inspiración de esta película. Luis, el director y yo visitamos un centro penitenciario que conocíamos por otras circunstancias en Galicia, acompañados por un funcionario que trabajaba allí y pudimos visitar la zona de aislamiento. Fue un proceso bastante largo en el que fuimos recabando la mayor información posible y luego, cada uno se empezó a montar su película y su composición.

- ¿Cuál ha sido el mayor reto de la película?

- Hay muchos aciertos en la película y muy visibles y uno de ellos es la recreación de ese mundo carcelario

- ¿Cómo es el mundo carcelario?

- El mundo de la cárcel es muy colorido, en contra de lo que podamos pensar. En los últimos años ha cambiado el panorama penitenciario español, y al ser un país tan esponja, de acogida de tanta inmigración, esto también se refleja en las cárceles. Nos contaba un recluso que los centros penitenciarios no dejan de ser un reflejo de la realidad pero en mp3, todo condensado y sintético.

- Cuando fuiste a la cárcel a visitar a los presos, ¿Qué es lo que les preocupaba?

- Que no hablásemos de ellos, que no les mencionásemos. El interés que tenían las personas que nos dieron una información más valiosa es que no apareciese su nombre por ningún lado. Es algo lógico, porque una película es algo que está ahí, que se plasma y dura muchísimos años y con la que alguien te puede relacionar

- ¿Qué idea de la cárcel querían que transmitierais?

- No se pusieron exquisitos en ningún momento, nos dieron toda la información de la forma más generosa posible y yo creo que ellos están en otro mundo, les da un poco igual lo que tu vayas a contar. Había más precaución desde las administraciones, desde los centros penitenciarios porque vas a hablar de algo que se hará un poco público a pesar de ser una ficción y en todo momento es ficción pero sacas a la luz cinematográfica una serie de realidades que ocurren en las cárceles de este país

- ¿Ha habido algún problema cuando has ido a hablar con los presos?

- No en absoluto, pero siempre hay esa sensación de desconfianza, porque no creo que le haga mucha gracia a un preso que venga alguien de fuera que no sabe con qué intenciones llega para contar algo de tu vida

- ¿Cómo ha sido la transformación de la voz del personaje?

- Fue de las ultimas cosas que metimos, por pudor o por miedo porque el cambio de voz era la apuesta más radical y ostentosa y mantuvimos la duda hasta el final, hasta que nos centramos mucho en los ensayos porque sabíamos que jugamos con una baza que podía quedar muy bien o que podía resultar fatal porque se podía quedar como una caricatura en la que no hubiera nada debajo y luego contamos con otra dificultad, que era que los espectadores ya conocían mi voz y que los espectadores podía quedarse en shock

- ¿Al final, porqué decidiste cambiar la voz?

- Perdimos el pudor y nos arriesgamos a que hubiera tres minutos de duda por parte del espectador y que en el minuto cuatro, el público se meta en otro mundo

- ¿Has tenido problemas de salud por el cambio tan radical de voz?

- Daniel Monzón, el director, me dejó toda la responsabilidad sobre mi salud física a nivel de garganta y que si la voz se me rompía al tercer día, destrozaba la película y intenté colocarla en el mejor lugar posible.

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