Muchas estaban esperando la vuelta de Miguel Ángel a las pantallas. "A contraluz", una trilogía de cortometrajes, le vuelve a traer para disfrute de sus admiradoras pero en esta ocasión en pantalla grande. El actor, que tras dejar la serie que le dio a conocer no ha vuelto a aparecer en ningún nuevo proyecto, parece estar estudiando para "lo que está por llegar". Y es que el guapo castellonense dice tener cada vez más claro cuál será su próximo trabajo, aunque no ha dado pistas sobre ello.
Apoyando a un viejo amigo de la escuela de Arte Dramático, el director Eduardo Chapero-Jackson, reapareció después de muchos meses "El Duque". Una buena relación que ha hecho que Miguel Ángel participe en "The End", un cortometraje al más estilo Western en el que se puede ver al tan deseado actor con una imagen casi irreconocible: con un gran bigote, pelo largo y una imagen bastante desaliñada, Miguel Ángel se mete en la piel de un encargado de gasolinera de una de las tantas carreteras perdidas de Estados Unidos...
- Miguel Ángel, vuelves con un papel muy pequeño...
- Esto es un regalo para mi. Hay veces que trabajas juntos amigos pero en este caso ha sido trabajar junto a un amigo muy especial. Alguien muy comprometido con lo que pasa en el mundo, ya sea a través de la anorexia, la sequía o un tema tan delicado como la muerte. Poder participar aunque sea un segundo y prestar mi expresión para una pequeña joya así, con la que he aprendido mucho, siempre es un orgullo y un regalo. Es la oportunidad de dejar algo ahí, en la vida.
- La imagen no tiene nada que ver contigo, ni con la imagen que se ha dado de ti en todo este tiempo. ¿Querías cortar un poco con lo anterior?
- Sí. Mi gran amigo Eduardo, el director de este corto, tuvo el detalle de brindarme eso (sonríe). Era algo diferente, irreconocible, hasta cierto punto, y eso es un disfrute enorme. Nos poníamos a hacer las pruebas e íbamos poniendo bigotes, barbas... (ríe) Es un personaje pequeño pero pone en ambiente y atmósfera lo que va a suceder.
- ¿Y tú cómo te veías?
- Era un tipo tan raro que yo me miraba al espejo y no me reconocía (sonríe). Eso es maravilloso.
- ¿Te molesta la otra imagen que se quiere dar de ti?
- No, no. ¡Qué va! Todo te trae cosas bonitas y esa imagen que me han querido dar me ha traído muchísimas cosas bonitas. Pero hay que continuar y seguir preparándose y estudiando.
- ¿Cuál va a ser tu próximo proyecto?
- Ahora estoy estudiando, viendo nuevos proyectos e intentado llenarme de cosas nuevas para expresarlas después (sonríe)
- Has accedido a realizar este personaje por amistad...
- En el caso de Edu, al margen de la amistad, soy admirador de él. La amistad es un añadido. Me parece impresionante las cosas que cuenta, cómo las cuenta, cómo poetiza y cómo lleva a la pantalla temas de la realidad que son muy complicados de tocar cinematográficamente; temas que llena de magia, de tensión y suspense.
- Miguel Ángel, el personaje de este corto habla en inglés. ¿Piensas en abrirte puertas fuera de nuestras fronteras?
- El idioma lo puso Edu para dar sentido al Western, que es de lo que trata el corto. Pero ahora mismo me dejo llevar, estoy estudiando que es lo que me toca ahora. Lo que venga... No tengo especial interés en ir a ningún sitio. Aquí hay grandes directores, grandes historias que contar, y de momento aquí se está muy bien (sonríe).
- Desde que se dejó de emitir la segunda temporada de "Sin tetas no hay paraíso" no te hemos visto participar en ningún nuevo proyecto. ¿Te arrepientes de que los guionistas mataran a "El Duque"?
- No. Durante este tiempo he estado estudiando y cargando las pilas para lo que esté por llegar. Empiezo a tener claro cuál será el próximo proyecto y estoy muy, muy motivado. Miro para adelante.
- ¿Pero no tienes cierto temor a que lo siguiente que hagas, tras el gran éxito de "El Duque", sea un fracaso?
- (Sonríe) No. El miedo bloquea, así que mejor tirar para adelante y con los ojos cerrados (ríe).