No pega, pero pega: cuando el Pedro Ximénez se encuentra con el bacon y el gouda

No pega, pero pega: cuando el Pedro Ximénez se encuentra con el bacon y el gouda
No pega, pero pega: cuando el Pedro Ximénez se encuentra con el bacon y el gouda- MCDONALD'S
Europa Press Chance
Actualizado: jueves, 19 febrero 2026 16:08

   MADRID, 19 Feb. (CHANCE) -

El Pedro Ximénez siempre fue de sobremesa lenta, de vaso pequeño y tradición. ¿Qué pasa cuando un ingrediente tan nuestro, tan de casa, entra en uno de los formatos más internacionales del mundo, la hamburguesa? Esa fue precisamente la pregunta que se hizo McDonald's antes de lanzar la nueva McExtreme PX.

Un nuevo lanzamiento que combina salsa de Pedro Ximénez con cebolla caramelizada, tiras de bacon, cebolla crispy, queso gouda ahumado ahumado, carne de vacuno y pan con bites de bacon, en una apuesta por unir tradición local y cultura fast food internacional.

La premisa interna con la que se ha trabajado el producto resume bien el espíritu del lanzamiento: "no pega, pero pega". El reto era encajar un vino dulce tradicionalmente asociado al postre o a la sobremesa en un formato tan cotidiano y global como una hamburguesa de gran cadena.

Para la salsa se ha utilizado un 10% de vino Pedro Ximénez de la Denominación de Origen Montilla-Moriles, seleccionado tras un proceso de cata con ocho referencias distintas hasta dar con un vino capaz de mantener su identidad incluso mezclado con otros como un fondo de ternera para dar cuerpo y un toque de mostaza Dijon.

Arteoliva, empresa cordobesa con más de quince años de colaboración con McDonald's, ha desarrollado la fórmula junto al vino de la Denominación de Origen, y tras ello obtuvo el respaldo del Consejo Regulador de Pedro Ximénez.

Desde McDonald's querían una propuesta "muy española, muy nuestra", pero que también tuviese un "bocado gocho, indulgente y muy intenso" pensado para saciar apetitos y, de paso, despertar memoria gustativa, evocando a la nostalgia.

UN INGREDIENTE CON ACENTO DEL SUR

Lejos de la leyenda del soldado alemán que trajo la variedad a España, la ciencia ha terminado por desmontar el mito: la uva Pedro Ximénez no está emparentada con cepas centroeuropeas, sino con una variedad histórica llamada Gibi, descrita en tratados agrícolas andalusíes entre los siglos X y XII. Esa raíz la sitúa en el Mediterráneo andalusí, vinculada a un paisaje de viñedo meridional que hoy reconocemos en zonas como Córdoba y el norte de Málaga.

El propio proceso de elaboración refuerza ese vínculo con la tierra. Como ha explicado Guardeño, la uva se vendimia en verano en plena maduración, se extiende en esteras al sol durante cinco a siete días, se deshidrata y concentra el azúcar hasta casi duplicarlo, algo que solo funciona en climas muy cálidos y sin noches frías.

En resumen, es un vino que condensa sol, calor y tiempo, traducidos en una dulzura densa y aromas que van de la pasa y el caramelo a notas de higo y café.

DEMOCRACIA DEL SABOR: DEL CONSEJO REGULADOR AL MOSTRADOR

En McDonald's encuadran la McExtreme PX dentro de su narrativa de apoyo al sector primario y al producto local. La compañía recuerda que en torno al 70% de su cesta de la compra en España procede de productores nacionales --desde la leche y el helado hasta la carne, el pan, la lechuga o la cebolla-- y presentan la nueva salsa de PX como "un gran ejemplo de cómo utilizar ingredientes locales para contar historias y, a la vez, elevar un producto y hacerlo más premium".

En resumen, pretenden "democratiza el sabor del Pedro Ximénez", acercándolo a públicos que quizá nunca habrían pedido una copa de PX en una sobremesa clásica. Modernizando un sabor muy tradicional y poniéndolo en manos de las nuevas generaciones que visitan sus restaurantes.

TRADICIÓN, NOSTALGIA Y GENERACIONES

El punto de partida del proyecto fue, según han explicado desde la compañía, se basa en una escucha prolongada al consumidor, con un hallazgo claro: incluso entre los más jóvenes crece el interés por sabores que remiten a casa, a lo casero y a lo local. La nostalgia, sumada al atractivo de lo autóctono, abría una oportunidad para conectar generaciones distintas a través de un mismo producto.

Inicialmente se llegó a plantear el desarrollo de dos hamburguesas, una más clásica y otra más rompedora, pero los tests terminaron imponiendo una solución única en la que tradición y modernidad convivieran en el mismo bocado. El resultado es una hamburguesa que combina la melosidad de la salsa de PX y la cebolla caramelizada con notas ahumadas de bacon, pan y gouda, rematadas por el crujiente de la cebolla crispy, pensada para ser reconocible como McExtreme y, a la vez, "inequívocamente local".

La propia directora de Comunicación de la empresa en España, Paloma Cabral, gaditana, ha reconocido que al probarla le vinieron a la cabeza recuerdos de su infancia en Cádiz, ejemplificando la tesis que sobrevuela toda la innovación, ya que bajo su juicio "el sabor es uno de los grandes disparadores de memoria".

En la McExtreme PX, ese viaje se resume en un gesto concreto: morder una hamburguesa reconocible en medio mundo y encontrar dentro un sorbo concentrado de viñas andaluzas secadas al sol. No pega, pero pega.

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