MADRID, 27 May. (CHANCE) -
Ya queda menos para que Lourdes Montes y Francisco Rivera se den el 'sí quiero'. Mientras llega ese momento, la pareja sigue inmersa en los preparativos de su enlace. Quieren que todo esté perfecto en ese día tan especial para ellos.
Aunque tienen instalada su residencia en Sevilla, el torero siempre que puede viaja a Madrid, y es que su hija Cayetana, fruto de su matrimonio con Eugenia Martínez de Irujo, reside en la capital. Además la idea del torero y Lourdes es que la niña sea la madrina de su boda.
Mientras llega ese momento, los enamorados aprovechan al máximo su tiempo libre. El pasado viernes vimos al torero y a la abogada muy cómplices y acaramelados mientras disfrutaban de un romántico almuerzo.
Horas antes, Lourdes estuvo sola de compras. Muy estilosa y a la última, lucía un vestido estampado, trench de ante, botas marrones hasta la rodilla, maxi bolso de color beige y medias azules en las que llevaba una carrera. Tras las compras, Lourdes se marchó en taxi. Fue en ese momento de llamar al taxi cuando la pudimos ver el tatuaje, un pájaro, que luce en su muñeca derecha.
Lourdes se reunió con su chico y juntos siguieron la jornada. Al día siguiente se les pudo ver de nuevo, pero esta vez en Sevilla, ya que Francisco, dio unas clases magistrales de toreo a futuras promesas del mundo de la tauromaquia en la calle San Jacinto de Sevilla convirtiéndose en una improvisada plaza de toros.
Triana se llenó de toreo gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de Sevilla y a Juventud Taurina de Sevilla, que organizaron una clase práctica para explicar los distintos momentos de la lidia.
Francisco Rivera, fue recorriendo y explicando las suertes de la tauromaquia con la ayuda del periodista Álvaro Rodríguez del Moral. Francisco toreó con el capote y la muleta ante una multitud de sevillanos y la atenta mirada de los niños.
A su lado, el matador de toros Eduardo Dávila Miura y algunos toreros de Triana, estos fueron: Curro Puya, El Pío, José María Susoni y Finito de Triana. También asistieron alumnos de la Escuelas Taurina, sobre todo de la de Amate con su profesor Curro Camacho a la cabeza.
Cuando Francisco acabó de torear, llegaron los momentos mágicos del encuentro. Dávila Mira, que dirige la Asociación de Aficionados Prácticos de Sevilla, toreó mientras el propio Rivera emulaba al morlaco.
Los toreros trianeros volvieron a tomar el capote y la muleta para dibujar lances y muletazos de ensueño. Y llegó la explosión con los niños aficionados, desde el más pequeño de 3 años al mozalbete de 15, que mostraron sus habilidades en el toreo de salón en el corazón del barrio.
El concejal de Participación Ciudadana, Beltrán Pérez, entregó unos recuerdos a los participantes. Juventud Taurina, por medio de su presidente, Álvaro de la Rocha, hizo lo propio, para acabar con la generosidad de Francisco Rivera atendiendo a una multitud que quería hacerse la foto y conseguir un autógrafo de su ídolo en los ruedos.
Al término del evento, Francisco Rivera disfrutó de una comida en compañía del periodista, Jesús Quintero en uno de los restaurantes del centro de Sevilla, mostrándose encantado con las clases que acababa de regalarles a las jóvenes promesas del toreo.