Inka Martí y Jacobo Martínez de Irujo, reconciliados con la Duquesa

La Duquesa, Inka Marti, y Jacobo Martínez de Irujo
Europa Press
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Actualizado: martes, 19 marzo 2013 12:32

MADRID 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

Inka Martí y la Duquesa de Alba han puesto fin a sus diferencias.

Tras un desencuentro que ha durado casi dos años, Cayetana Fitz-James Stuart y su hijo han hecho las paces, lo que hace presuponer que la esposa del conde de Siruela, Inka Martí, también ha perdonado a su suegra y es que no olvidemos que le origen del enfado fueron unas palabras de Doña Cayetana en septiembre de 2011 en las que tachaba a la periodista catalana de "mala, mentirosa y mala persona".

La duquesa de Alba se sintió muy dolida con las reticencias que había mostrado su nuera a la relación con Alfonso Díez que finalmente acabó en boda. A pesar de que sus seis hijos estaban en contra de este noviazgo, la sangre es la sangre y la aristócrata pasó por alto el enfado de sus hijos ante la llegada de un nuevo hombre en la vida de su madre, pero no así la opinión de Inka Martí.

El enfado de Jacobo fue tal que días después mandó un comunicado en el que se mostraba sorprendido por las "desafortunadas" declaraciones de su madre, queriendo con ello zanjar el asunto "porque se trata de asuntos estrictamente privados que deberían de ser discutidos en familia".

Sin embargo, pocos meses antes de la boda en octubre de 2011 la duquesa de Alba intentaba limar asperezas declarando "mis palabras han sido desafortunadas y espero que sean pronto olvidadas" con el objetivo de tener a su hijo presente en el enlace, pero no fue así y Jacobo Martínez de Irujo y su mujer se convirtieron en el principal ausente en la jornada festiva que se vivió en el Palacio de Dueñas.

Ese año el conde de Siruela y su mujer tampoco acudieron a la tradicional cena de Nochebuena que la Duquesa organiza todos los años en el Palacio de Liria, como tampoco lo hicieron las pasadas Navidades. La ausencia de Jacobo en la inauguración de la exposición de 'El Legado de la Casa de Alba' que se presentó el pasado mes de diciembre con la presencia de la Reina Sofía mostraba que las relaciones todavía vivían bajo una gran tensión, sin embargo Jacobo confirmaba que todo se ha solucionado.

El conde de Siruela acudía recientemente a un programa de Radio Nacional para hablar de su último libro 'El Palacio de Liria', una profunda investigación sobre la historia de este edificio emblemático de Madrid. Allí le preguntaron por el estado de las relaciones con su madre a lo que respondió breve pero conciso "no me gusta hablar de esas cosas porque como usted comprenderá todas las familias tienen sus más y sus menos y no lo van diciendo por ahí, pero como mi madre dijo hace tiempo todo está muy bien".

La tensión se ha terminado, y Jacobo e Inka incluso se han hospedado en el Palacio de Liria. Durante sus problemas la pareja, cada vez que aterrizaba en Madrid y más durante el embarazo y parto de su nuera Asela, se han alojado en un hotel de la capital.

Las primeras palabras de la nuera de la Duquesa al salir del Palacio de Liria han dejado muy claro que ya están todos totalmente reconciliados y que las relaciones familiares han vuelto a la normalidad: "Sí, estamos todos totalmente reconciliados. Está todo muy bien". Con esto ha querido poner punto y final para acabar con las asperezas que pudo tener en su día con la Duquesa, y un punto y a parte en su relación: "Sí, y tal y como dijo ella eso sucedió hace años y se quedó atrás". Lo tenemos las dos muy olvidado. Desde entonces, no resultará extraño verles juntos, en familia y haciendo vida como tal.

Aunque la periodista se ha mostrado muy solicita a la hora de hablar sobre su buena relación, otra cosa muy distinta ha sido a la hora de tocar el tema del reparto de la herencia donde sólo le han correspondido unas fincas rústica, y ninguno de los bienes inmuebles como sus hermanos: "Nada, de eso no sé nada". Inka ha preferido no echar leña a un fuego que parece ya extinguido y que trajo dos años de separación familiar. Quizá para así lavar la ropa dentro de casa como bien decía Jacobo.

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