MADRID, 24 Mar. (CHANCE) -
Los últimos dos años han sido, sin duda, los más complicados en la vida de Joaquín Torres. A su grave accidente de moto a finales de 2023 -tras el que pasó por un rosario de operaciones y del que aún arrastra alguna secuela- se sumaron la muerte de su madre, Joaquina Verez Vivanco, en marzo de 2024, y la de su padre, Juan Torres Piñón, hace solo 4 meses. Y, además, su separación de Raúl Prieto en verano de 2025, un durísimo golpe tras más una década de discreta relación y 2 de matrimonio, que le hicieron tocar fondo y plantearse que no quería seguir viviendo.
Así lo ha confesado sin poder contener las lágrimas en su reaparición en la cena solidaria del XVIII aniversario de la Fundación Isabel Gemio. "Después de un periodo muy difícil, estoy aquí, y estoy mucho mejor, mucho mejor" ha confesado, reconociendo que "lo que tenemos es el hoy y el ahora, y el pasado pisado porque mañana es demasiado pronto para actuar. Estoy muy bien".
"Pero es verdad que perdí mis raíces. Perdí a mi padre, a mi madre, perdí a mi pareja, me perdí a mí mismo. Eso es mucho, ¿no? No sé si es todo, pero mucho. Cuando uno se pierde a sí mismo, pues lo pierde todo" se ha sincerado muy emocionado, revelando que en estos momentos "estoy reconstruyéndome, superándome y ahora soy otra persona, soy la mejor versión de mí mismo".
Y es que como admite, uno de sus grandes errores fue olvidarse de él: "Yo era el último en mi lista. Mis hijos, mi madre, mi marido... Yo era el último, y además no era suficiente. Y hoy soy suficiente. Y por fin hay algo que valoro por encima de todo, que es a mí mismo. Hoy me quiero".
Como confiesa, se le pasó todo por la cabeza, incluso la muerte. "Claro que sí. Todo, yo no quería seguir viviendo. Era completamente destructivo. Yo no quería seguir viviendo. Quería desaparecer. Cuando uno se pierde a sí mismo y pierde sus referencias, pues pierde las ganas de vivir" admite.
Echando la vista atrás, Joaquín se pregunta cómo pudo llegar a eso: "Hoy lo veo desde mi perspectiva y digo ¿cómo? La vida es el mejor regalo que tenemos. Es un regalo que se nos brinda todos los días y no se nos pide nada a cambio. Solo aprovecharlo al máximo. Y confundimos el amor propio con el egoísmo. El amor propio es fundamental. Quererse a sí mismo es lo único importante".
"Creía que ya no tenía nada que hacer, que no tenía esperanza. Creía que no tenía nada que ofrecer y que estaba siendo un mal ejemplo para los que quiere. Me da vergüenza de haber llegado a ese punto" ha confesado roto en lágrimas.
Por suerte, ha superado este mal momento y ahora asegura que "soy otra persona, estoy bien y me estoy reconstruyendo. Esto necesita un proceso. Estoy yendo a terapia. Estoy, bueno, pues reconstruyéndome. Es una lección de vida brutal. Me avergüenzo mucho. Pero ya pasó. Ya no lloro más. Ya no me quejo más. La queja es absolutamente absurda. Hay que centrarse en lo bueno que tenemos, no en lo que no tenemos. Hay que centrarse en las presencias, no en las carencias. Siempre lamentamos lo que no tenemos. En vez de alabar lo que tenemos. Y yo tengo muchísimas cosas por las que levantarme cada día con muchísima ilusión. Y eso hago".
Una 'reconstrucción' en la que desvela que por el momento no hay sitio para Raúl Prieto porque "necesito tiempo". "Me dejó en un momento que yo le pedí que no me dejara. A lo mejor no salvábamos nuestra pareja, pero necesitaba el apoyo y él no pudo. No pudo, simplemente no pudo. No pasa nada, pero yo ahora necesito tiempo para tener una relación sana con él y recuperar todo aquello que tuvimos muy bueno. Fueron 13 años. Yo lo quise mucho, pero el amor también pasa" ha admitido.