MADRID, 29 Mar. (CHANCE) -
Con motivo de la entrega en el Teatro Reina Victoria de sus míticas Butacas de Oro, coincidiendo además con el Día Mundial del Teatro, nos hemos reencontrado con caras conocidas de nuestras tablas y televisión, como es el actor Jaime Azpilicueta, Marisol Ayuso o Manolo Zarzo, quienes recibieron sus butacas con nombre propio en una gala presentada por Carlos Sobera.
Manolo Zarzo, de 84 años de edad, es una de las caras más míticas tanto del cine español como de nuestra televisión. Comenzando su andadura en la gran pantalla en 1954 ha aparecido en películas tan destacadas como Entre tinieblas, Luces de bohemia o El Lute: camina o revienta, compaginándolo con series de televisión tan exitosas como Compañeros, Aquí no hay quien viva o Amar es para siempre.
Su talento y amor por la interpretación se la ha intentado traspasar a sus hijos, Daniel y Flavia, quienes han trabajado tanto en televisión como en cine desde que eran unos niños. A pesar de que en su día Flavia fue una de las actrices de teatro más solicitadas por parte de los directores y mítica de los photocall de finales del siglo pasado, un día decidió abandonar su faceta como actriz y su padre aun no se lo ha perdonado.
CHANCE: Ante todo enhorabuena, ¿Cómo te sientes?
Manolo Zarzo: Hombre yo lo que siento dentro es que después de una labor de tantos años, que empecé en el año 48 en este teatro, tiene una importancia sentimental. Luego trabajé varias veces más. El ser actor y que te dediquen algo o que te conozca alguien en la calle con los años que tengo es muy importante moralmente. Es una cosa que dices, he hecho algo en la vida que merecía la pena.
CH: ¿Crees que hay alguien en el país que no te conozca?
M.Z: Están pasando por la televisión todos los días películas y muchas veces la 13 pasa una y en la 2 otra, es que yo he intervenido en 128 películas, no solamente en España, también en Francia, Italia* Yo tengo muchos años, dentro de un mes cumplo 85 años y de pronto que te recuerden todavía pues es muy importante. Me recuerda gente que me ha visto en el teatro, pero lo que me recuerdan ahora es porque me ven en televisión. Es una compensación, no sé cómo explicarlo, muy de dentro. Yo me subo al escenario y tengo una satisfacción, miraba y decía si yo he trabajado aquí, es hermosísimo, no hay adjetivos para explicarlo.
CH: ¿Estás preparado para soplar 85 velas?
M.Z: Claro, me las colocan mis hijos muy bien. Sí, claro. Tengo suerte de que tengo todo perfecto, hasta veo bien, veo conduciendo de noche, ahora para leer me está costando mucho, solo tengo gafas para leer, soy un hombre afortunado. Mira el peso que tengo, no peso nada, como de todo. Si no fuera por la operación que me hicieron hace un año, pero ahora mismo si me llaman para trabajar voy. El año pasado hice siete capítulos en amar es para siempre y yo estaba recién operado, al ir a trabajar no me dolía nada.
CH: Eso es terapia natural.
M.Z: Es una cosa... es verdad mi mujer me dice madre mía, es el trabajar. Yo ahora muchas mañanas que no hago nada, bueno leo mucho, pongo música, pero hay días que me levanto con los cables atravesados porque lo que quiero es hacer algo, yo me divierto trabajando, es así. Yo había terminado el bachiller y ya estaba haciendo teatro y luego ya empecé el teatro, que el primero fue este.
CH: Qué amor hacia vuestra profesión.
M.Z: Es algo especial. Pero yo supongo que el que es ingeniero o cirujano pues le debe pasar lo mismo, sinceramente, yo no quiero que a nadie le guste mucho poner ladrillos, hay profesiones que son mejor, yo prefiero haber sido actor o médico o piloto pero cosas que tengan emoción. Yo no sería capaz de haber trabajado en otras cosas. Soy el pequeño de ocho hermanos y han trabajado de todo. No es ni bueno ni malo, cada uno nace para una cosa. Hay quién nace para ser futbolista.
CH: Más de 100 películas, ¿Qué papel te gustaría que me ofrecieran?
M.Z: En mi casa se enfada mi mujer y mi hijo porque digo no he hecho lo que yo quisiera hacer, pero yo siempre juego a la bonoloto, y sabes en qué me gastaría el dinero, en hacer una película. Yo sé que todavía tengo cosas que hacer, sé que necesito hacer algo hacer algo antes de morirme, estoy encantado de muchas películas que he hecho pero ese papel que uno quisiera dentro pues he estado cerca varias veces pero decir éste es el que quiero, no. Como no me toque la quiniela, nada de nada, soy ya muy mayor para que me contraten.
CH: Ya les gustaría a muchos tener la apariencia y la vitalidad que tienes tú.
M.Z: De acuerdo, pero al final lo que hago es lo que hago. Yo haré lo que me llamen, he hecho buenos papel, regulares y malos. Pero he tenido que vivir y he hecho papeles que muchas veces no hubiese querido hacerlo pero tenía que darle de comer a mis hijos. Ahora eso sí, todos los he hecho con dignidad, aunque no fuera el personaje bueno, yo lo he sudado. He hecho de todo, de bueno, de malo, de todo pero me he entregado en todos porque me gusta la profesión. He tenido la suerte de que me han dirigido bien y otras veces no. Espero ese papel que yo produzca, me entiendes o una compañía de teatro.
CH: ¿Y trabajar con Flavia?
M.Z: Flavia se fue a Francia con su novio y su niño y hace tiempo, hablamos por teléfono, pero Flavia fue tontísima por dejar la profesión, lo hacía muy bien. Hay veces que metemos la pata y mi hija la metió.
CH: ¿Tú no lo entiendes?
M.Z: No, pero no lo entiendo porque lo hacía muy bien tanto en tele como en teatro, pero yo no sé por qué le dio la vena y yo estoy muy disgustado con ella. Así como mi hijo David es un gran actor y hace papeles regulares, buenos y malos y van campeando las cosas.
CH: ¿Esos 85 años que vas a cumplir, cómo lo vas a celebrar?
M.Z: Como siempre, con mis hijos y algunos grandes amigos que yo tengo y mi familia, que tengo mucha familia además. Tengo 39 sobrinos y algunos ya hijos de sobrinos, con la edad que tengo. Yo tengo una hermana con 96 años. Es genético y aparte yo me he cuidado, las cosas como son, no he fumado, no he bebido y no digamos de otras cosas. Por eso estoy bien y esto funciona.