MADRID, 9 Sep. (CHANCE) -
Siempre discretos con su relación sentimental desde que sus caminos se cruzaron en 'La Voz' en 2017 -aunque su historia de amor no comenzó hasta 2020- Pablo López y Laura Rubio sorprendían dándose el 'sí quiero' en secreto en una ceremonia celebrada el pasado 19 de julio en la Basílica de Jesús de Medinaceli de Madrid. Una boda íntima a la que tan solo asistieron sus familiares y amigos más cercanos, y de la que trascendían varias imágenes que desataban los rumores de embarazo en la artista, que lució un ajustadísimo vestido blanco en su 'sí quiero' con el malagueño.
Algo que su entorno cercano se apresuraba a desmentir, negando la futura paternidad de los recién casados, y deslizando que tras este enlace marcado por el secretismo -y al que no asistió ningún rostro conocido-, en las próximas semanas celebrarían su amor por todo lo alto con una gran fiesta acompañados por sus seres queridos.
Y es ahora cuando ha salido a la luz que dos meses después de convertirse en marido y mujer, Pablo y Laura están ultimando los detalles de su segunda boda, que tendrá lugar el próximo sábado 20 de septiembre a las 18.30 horas en un pequeño pueblo de la Sierra de Cádiz llamado Alcalá del Valle, a poco más de media hora en coche de su Málaga natal.

Tal y como ha revelado 'El Español', el enclave elegido para celebrar la fiesta con su gente será La Casería del Tomillo, una espectacular construcción fortificada del siglo XVII en plena naturaleza y perfecta para vivir su día lejos de miradas indiscretas.
Y aunque no han trascendido qué invitados asistirán a su segunda boda, todo apunta a que grandes amigos del cantante como David Bustamante, Raphael o Antonio Orozco, además de algunos de sus compañeros de 'La Voz', con los que ha formado una gran familia -Eva González, Sebastián Yatra, o Malú entre otros- podrían desplazarse a Alcalá del Valle para acompañar a la pareja en este momento tan especial.
Sin embargo, y según el citado medio, Pablo y Laura quieren que su enlace se lleve a cabo en la más estricta privacidad y que no se filtren imágenes de su celebración, por lo que habrían pedido a los asistentes que entreguen sus teléfonos al llegar a la finca.