Carlos Iglesias: "Esther Koplowitz es una persona extremadamente humana, buena y bondadosa"

Koplowitz
VANITY FAIR
Europa Press Chance
Actualizado: viernes, 19 abril 2013 15:39

MADRID 19 Abr. (CHANCE) -

Han tenido que pasar 25 años de lucha judicial para que el hijo legítimo del empresario polaco-alemán Ernesto Koplowitz fuera reconocido como tal. Con una prueba de AND practicada al cadáver de Koplowitz y un 99,9 por ciento de seguridad, ahora el próximo paso de Carlos Iglesias es ir "hasta donde la ley me permita llegar. Hay algo que me pertenece que no he recibido, la quinta parte de la legítima. Mi intención no es robarles su fortuna, solo lo que me corresponde". Así lo ha dicho en una entrevista hecho por Alberto Pinteño para Vanity Fair en la que habla por primera vez.

Carlos Ernesto tiene ahora 51 años, vive en un pequeño pueblo del cantón suizo y es fruto de la relación extramatrimonial que mantuvo el empresario Koplowitz con la venezolana Albertina Rangel. Y cree que ahora es el momento de hablar, por eso ha decidido contarle a la revista cómo fue la relación de sus padres y hermanos y qué medidas emprenderá para recuperar su quinta parte de la herencia.

El miembro más desconocido de la millonaria saga familiar ha explicado cómo se conocieron sus padres: "En un restaurante, donde ella comía con una amiga. Al principio no pensaba que esa historia fuera a llegar muy lejos, pero al parecer mi padre ya no se entendía con su esposa, Esther Romero de Juseu, y le siguió haciendo la corte a mi madre. Tras varios viajes a Venezuela, donde él quería expandir su empresa, comenzaron a salir juntos. En 1957 ya eran amantes fijos y se veían cada tres meses, pero en cada viaje que hacía mi padre les costaba más separarse. Finalmente, en 1959, la trajo a España". Cinco años después de relación Albertina quedó embarazada, por lo que Ernesto se apresuró a pedirle el favor a uno de sus empleados que se casara con ella. En concreto a Sergio Iglesias Tezanos, un español de 59 años y soltero. El empleado aceptó, voló a Gibraltar, se casó con Albertina y en menos de media hora firmó los papeles que le dieron el apellido a Carlos Iglesias. Nunca más se volvieron a ver.

Apenas 9 meses después, Ernesto falleció. "En ese momento mi madre estaba completamente perdida psicológicamente, dolida por la muerte de mi padre. Solo pensaba en regresar a Venezuela. Además, le dijeron que los hijos no reconocidos no tenían ningún derecho y nos volvimos a América. Imagínese cómo fue aquello. Ella pasó de tenerlo todo, casa, servicio, ayudantes a no tener nada", así cuenta Ernesto cómo vivió su madre todo el proceso.

En 1967, cinco años después del fallecimiento, Albertina recibió en Caracas una carta de Esther y Alicia: "Mis hermanas le decían que ellas se encargarían de pagar una escuela para mí, a cambio de que no saliéramos de Venezuela". Sin embargo, al final fue Ernesto Koplowitz Amores, el otro hermano nacido de la relación del empresario con Isabel Amores, quien se hizo cargo de sus estudios en un internado suizo hasta los 16 años, "Entonces tuve que salir adelante. Dejé este internado y me fui a la escuela pública. Por la mañana iba a clase, desde las seis a las nueve de la noche trabajaba limpiando los suelos y los baños de la fábrica de Nestlé en Vevey. Yo era un adolescente, estudiaba y trabajaba para poder comer y pagar las facturas. A partir de los 17, los Albertos [Alberto Alcocer y Alberto Cortina], los maridos de mis hermanas, me ayudaban puntualmente a través de un intermediario, el señor Gonda", con el que existen documentos de gran valor informativo y jurídico que la revista adjunta. Así, parece que Carlos Iglesias estaba presente en la vida de su familia a pesar de no ser reconocido.

En cuanto a su relación con sus hermanas Esther y Alicia Koplowitz confiesa que entre 1992 y 2000 era "amistosa, con Esther más fraternal que de amistad y con Alicia al revés, ella siempre ha mantenido mucha distancia conmigo". De Esther afirma que es "una persona extremadamente humana, buena, muy bondadosa. Yo diría que con cualidades de santa. Alicia es una persona más intelectual". Sin embargo esta relación se enfrió a partir del 2000.

Seguiremos muy pendientes de cómo continúa el proceso de la herencia que le corresponde al hijo legítimo de Erneso Koplowitz.

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