MADRID 13 May. (EUROPA PRESS) -
Desde principios del siglo XIX, cuando Edouard Bovet empezó a producir sus primeros relojes, se preocupó también de cuidar al máximo su decoración. Las cajas y los movimientos se adornaban con piedras preciosas, perlas, pinturas en miniatura en esmalte Grand Feu y grabados.
La Maison BOVET pronto se convirtió en una referencia en el ámbito de las artes decorativas. El Emperador de China fue uno de los primeros coleccionistas y actualmente muchos relojes BOVET forman parte del inestimable patrimonio de la Ciudad Prohibida.
Mientras los negocios de la Casa BOVET comenzaban en China y Edouard Bovet creaba relojes específicamente para el Imperio, el prestigio de los denominados "Bovets de China" se
extendió rápidamente a otros continentes.
Actualmente, muchos relojes de bolsillo BOVET del siglo XIX se pueden encontrar en importantes colecciones, tanto privadas como institucionales.
La popularidad de Edouard Bovet y el lugar legítimo que sus creaciones ocupan en los museos de todo el mundo, no son fenómenos casuales. Bovet capaz de llevar el arte de la alta relojería al máximo nivel de sofisticación.
Además del engaste de piedras preciosas y de los esmaltes, el grabado es omnipresente en la historia de la Maison, que desde sus orígenes ha empleado y dominado todas las técnicas posibles. En el grabado de sus movimientos, Edouard Bovet introdujo un nivel de detalles desconocido hasta ese momento.
Bajo su impulso, la decoración de los movimientos se hizo mucho más sutil y los grabados empezaron a ocupar cualquier tipo de superficie, para crear verdaderas obras de arte tridimensionales. Los resultados, convincentes y originales, llevaron a Edouard Bovet a permitir admirar sus movimientos grabados, introduciendo en sus diseños los primeros
fondos de caja transparentes.
190 años más tarde, BOVET sigue defendiendo el futuro de las artes decorativas aplicadas a la alta relojería, un sector en el que muchas habilidades estaban destinadas a desaparecer para siempre. Esta herencia y la extraordinaria experiencia adquirida durante dos siglos de actividad, se manifiestan en los diseños contemporáneos de la Maison BOVET, que continúa incansable a innovar, manteniendo viva la tradición.
Por lo tanto, los grabados realizados a mano están presentes en todos los movimientos que laten en los relojes BOVET. Herederos del saber hacer de sus antepasados y fieles a la historia de la Casa, los artesanos de BOVET son capaces de decorar cualquier parte del reloj donde este trabajo sea técnicamente posible, sin importar el motivo elegido y la técnica del grabado. Esferas, biseles, arcos y laterales de las cajas están frecuentemente decorados.
BOVET concede a todos los coleccionistas la oportunidad de personalizar sus relojes con una decoración específica. Con los grabados, las posibilidades para personalizar una pieza son infinitas: un simple texto (un nombre, unas iniciales o una fecha), motivos decorativos o grabados figurativos son sólo algunos de los temas disponibles.
El grabado 'Fleurisanne' es el motivo decorativo más usado en los relojes BOVET del siglo XIX. Actualmente sigue siendo el más demandado por los coleccionistas, para decorar una esfera, una caja o los puentes de un movimiento. Sin embargo, siguiendo el ejemplo de Edouard Bovet, cuya creatividad no ha perdido nunca su poder para impresionar, Pascal Raffy, propietario de BOVET 1822 y de las Manufacturas DIMIER 1738, propone constantemente nuevas ideas.